El Mesozoico comienza hace 245 millones de años y finaliza hace 65 millones. A diferencia del Paleozoico, no se conoce durante todo su transcurso restos de ninguna glaciación de importancia. Se ha solido creer, exageradamente, en una cierta uniformidad del clima a escala global, lo que habría provocado que existiese una vegetación y una fauna más homogénea por todas las latitudes de la Tierra. Hoy se piensa que, aunque no hubiese glaciaciones, no por eso las latitudes polares dejaron de tener inviernos muy fríos.

 

Triásico: aridez y calor en Pangea

Durante el Triásico (245 Ma- 208 Ma), primer período del Mesozoico, la existencia de un continente único y compacto, Pangea, rodeado de un único océano, Panthalasa, produjo un clima árido en vastas extensiones del interior de los continentes Allí la lejanía del mar creaba condiciones de extrema aridez y las oscilaciones térmicas estacionales eran muy fuertes. La probable ausencia de grandes cordilleras y un relieve erosionado y plano no favorecía tampoco la lluvia. Quizás, algunas cuencas endorreicas que almacenaban agua en lagos aislados amortiguaran la sequía y dulcificaran algo las temperaturas extremas, propias de los climas continentales. Aún así, los modelos que simulan el clima de Pangea indican una oscilación térmica extrema en el sur y en el interior del continente, con veranos muy cálidos e inviernos muy rigurosos.

 

Mapa de Pangea. Triásico, principios de la Era Secundaria, hace 250 millones de años. Casi todas las tierras emergidas se reúnen en un sólo continente, Pangea, que al poco tiempo comenzará de nuevo a partirse hasta formar los continentes actuales. El estrechamiento y cierre del gran mar tropical de Tethys dará lugar al Mediterráneo.



Por el contrario, algunas zonas tropicales y medias de Pangea más próximas al mar debieron estar sometidas a un clima de tipo monzónico, con lluvias estivales (Loope, 2001). En verano, el contraste térmico que se originaba entre el océano y el continente masivo, extenso, de Pangea, favorecía un gradiente de presión que atraía vientos húmedos del mar al interior. Pero la ausencia de relieves importantes restaba fuerza al monzón y no facilitaba la formación de nubes. Por eso, en Pangea, fueron más extensas las regiones ocupadas por desiertos tropicales que las regiones de selva monzónica.

Son muy abundantes durante el Triásico las rocas evaporíticas, típicas de climas cálidos, que se depositaban en regiones recubiertas periódicamente, durante las trangresiones marinas, por agua salada. Los procesos sucesivos de desecación, que ocurrían cuando estas cuencas quedaban incomunicadas con el océano por la formación de barras de arena, fueron acumulando cíclicamente en los lechos de las albuferas gruesos sedimentos de sales.

El clima cálido y árido también propició la formación de series sedimentarias de areniscas eólicas y de arcillas rojas, que a veces aparecen en alternacia con horizontes yesosos y salinos tanto en Europa como en Norteamérica. Su intenso color escarlata es debido a la alta concentración superficial de hematites (Fe2O3), que las rocas sedimentarias fueron adquiriendo, en ausencia de vegetación, bajo aquel clima.

el final

A finales del Triásico, hace 208 millones de años, Pangea comenzó a fracturarse a lo largo de una línea de ruptura que comenzaba a separar América del Sur y Africa (CAMP: Central Atlantic Magmatic Province). Por allí salieron gigantescas coladas de basaltos. Se cree que los gases expulsados provocaron de nuevo intensos cambios químicos en la composición atmósferica —lluvias ácidas provocadas por el SO2— y en el clima, que repercutieron enormemente en la biología planetaria (Marzoli, 1999; Ward, 2001). Se ha pensado también como causa de esa hecatombe en la posibilidad de una brusca fase muy cálida provocada por el aumento del CO2 arrojado por los volcanes. Los episodios de fuerte vulcanismo afectaron al 80 % de las especies planetarias, y probablemente facilitaron el advenimiento de los dinosaurios, que iban a dominar la Tierra durante los siguientes cien millones de años.

 

 

Final del Triásico y comienzo del Jurásico, hace 200 millones de años. Pangea comienza a dividirse entre Africa y América. Se denomina CAMP (Central Atlantic Magmatic Province) a la región de volcanes y de extrusión de coladas basálticas que llegaba desde Brasil hasta España.


Otros investigadores se decantan más bien por creer que fueron variaciones rápidas en el nivel de los mares los que están en el origen de aquella catástrofe biológica (Tanner, 2001), y finalmente se especula también con la posibilidad del choque de algún asteroide, ya que se han encontrado en rocas sedimentarias de aquella época concentraciones altas de iridio, de probable procedencia extraterrestre (Olsen, 2002).

 

referencias:

Loope D. et al., 2001, Annual monsoon rains recorded by Jurassic dunes, Nature, 412, 64-66
Marzoli A. et al., 1999, Extensive 200-million-year-old continental flood basalts of the central Atlantic Magmatic Province, Science, 284, 616
Olsen P. et al., 2002, Ascent of dinosaurs linked to an iridium anomaly at the Triassic_Jurassic boundary, Science, 296, 1305-1307
Tanner L. et al., 2001, Stability of atmospheric CO2 levels across the Triassic/Jurasic boundary, Nature, 411, 675-677
Ward P. et al., 2001, Sudden productivity collapse associated with the triassic-Jurassic boundary mass extinction, Science, 292, 1148-1151

 

           
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