Africa en el Holoceno Medio Hacia el 9.000 antes del presente se entró en el Holoceno Medio, que con su punto culminante en el 6.000 antes del presente, gozó de un clima más cálido y húmedo que el actual, especialmente en el Sahel y el Sahara, lo que ha hecho que a este período se le denomine el Optimo Climático del Holoceno o también Hypsithermal.
Durante este período el clima africano fue mucho más húmedo que el actual. La selva en Africa ensanchaba sus límites hacia el norte y hacia el sur en varios cientos de kilómetros, ocupando paisajes que hoy son de sabana. A su vez, la sabana ganaba terreno a la estepa árida saheliana. |
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| El Sahara y su franja meridional, el Sahel, no eran las tierras de arena que hoy conocemos, sino zonas que gozaban de períodos prolongados de bastante humedad, con numerosos lagos y zonas marismáticas que hoy aparecen completamente desecadas. En la zona de los macizos del Hoggar y del Tibesti, en el centro del Sahara, aparecen miles de figuras en pinturas rupestres que muestran escenas con girafas y otros mamíferos de la sabana. Innumerables pinturas rupestres en la meseta de Tassili, en el corazón del Sahara argelino, indican que en áreas hoy superáridas y recubiertas de dunas, pastaba una fauna típica de sabana. En el noroeste del Sahara, en la zona que al parecer se mantuvo más árida, aparecen grandes yacimientos de conchas de caracoles restos de la alimentación preferida de sus habitantes. Y en el este, muy lejos de las orillas del Nilo, en lo que hoy es pleno desierto, se han encontrado restos paleontológicos de liebres y gacelas. restos arqueológicos de aquella época, entre los que no faltan monumentos megalíticos, se esparcían por numerosos asentamientos humanos en una región que actualmente es hiperárida e inhabitable. Al igual que el Sahara, el Sahel experimentó un aumento muy significativo en las precipitaciones. Toda la región del Sahel —desde el Atlántico al Indico— estuvo intercomunicada por un sistema de ríos y de lagos. Por el oeste, una enorme región marismática de miles de km2 en la que se expandía el Níger cubrió la zona al norte de Tombuctú. En zonas, en donde la lluvia anual es hoy de sólo 25 mm, existía una población humana que se alimentaba esencialmente de tortugas de aguas dulces, de moluscos y de peces. En lo que en la actualidad es un paisaje semidesértico, se han encontrado restos de grandes bivalvos fluviales, de hipopótamos y de cocodrilos de aquella época. Más al este, el lago Chad, que se había desecado por completo en el momento álgido de la Ultima Glaciación, de nuevo se rehizo y a comienzos del Holoceno, alimentado por el agua de lluvia que le llegaba del Macizo de Tibesti, al norte, llegó a tener un volumen y extensión semejante al del actual Mar Caspio. Después, durante la primera mitad del Holoceno este lago, denominado también Megachad, sufrió diversas fluctuaciones, y definitivamente perdió volumen a partir de hace unos 6.000 años. Una de las regiones que ocupaba, la depresión del Bodelé, es hoy un desierto polvoriento cubierto por una extensa capa blancuzca de restos de diatomeas, restos de las criaturas microscópicas que habitaban las aguas dulces de aquel lago.
Por qué el clima era más cálido y más húmedo? La insolación veraniega en el hemisferio norte alcanzó un máximo hace 11.000 años ka, en el inicio del Holoceno, debido fundamentalmente a la precesión de los equinoccios, . Entonces la insolación veraniega de ese hemisferio era un 8 % superior a la actual, y en cambio la del invierno era menor. Por lo tanto, en la primera mitad del Holoceno la diferencia estacional de insolación en el hemisferio norte era bastante mayor que la diferencia que existe en la actualidad. Los cambios de este reparto estacional de la radiación solar repercutieron en la evolución de algunas características importantes de la circulación atmosférica y, sobre todo, de la humedad continental. Según la teoría tradicional más aceptada la mayor insolación estival de la primera parte del Holoceno hacía que las bajas presiones térmicas que se forman en los continentes durante el verano fuesen más profundas que en la actualidad. Estas atraían a las masas de aire oceánicas y provocaban unos monzones veraniegos, tanto en Asia como en Africa, más penetrantes e intensos. En la estación veraniega las lluvias se adentraban más en el continente, pudiendo llegar hasta el corazón del Sahara. Por su parte, la mayor densidad de la vegetación que cubría la región saheliana, contribuía a retener y reciclar la humedad entrante . Hacia el 5.500 BP las lluvias comenzaron a disminuir y ya hacia el 4.500 BP el Sahara tenía un clima semejante al actual, lo que ayudó a la densificación de la población a orillas del Nilo y a la aparición de la civilización faraónica. Para otros, las causas son más complicadas. Así, para el geógrafo francés Leroux, las diferencias de la insolación veraniega con respecto al presente en el trópico de Cáncer —que atraviesa el Sahara— son demasiado pequeñas e insuficientes para explicar la mayor humedad de la primera parte del Holoceno en Africa. Cree este investigador que la explicación hay que buscarla más lejos: en los cambios circulatorios atmosféricos que afectan a toda la zona atlántica y que se originan primordialmente en el Artico, en donde los cambios del reparto estacional de la insolación sí que han sido notables a lo largo del Holoceno. referencias: Kuper R. & S. Kröpelin, Climate-controlled Holocene occupation in the Sahara: motor of african evolution, Science, 313, 803-807
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