Holoceno Medio y Final

 

Enfriamiento y avance del desierto


Entre el 5.500 BP (antes del presente) y el 4.000 BP aproximadamente, el clima del Sahara y del Oriente Medio cambió, enfriándose, y, sobre todo, adquiriendo la aridez que le llevó a la configuración paisajística que hoy conocemos.

Es probable que la agudización de la aridez del Sahara tuviera como causa principal la progresiva reducción de la insolación veraniega en el hemisferio norte. Todavía en el 6.000 BP existían diferencias orbitales importantes con respecto al presente: mayor excentricidad de la órbita (0,0187 frente a 0,0167), mayor inclinación del eje terrestre (24,1º frente a 23,4º) y, sobre todo, diferente fecha del perihelio (a mediados de Septiembre en vez de, como ahora, a principios de Enero).

Pero con la reducción de la insolación veraniega, las bajas presiones térmicas del continente, producidas por el calentamiento estival, se fueron haciendo menos profundas, con lo que disminuyó la succión de humedad desde el Golfo de Guinea. Las lluvias que traían desde el sur los monzones de verano se debilitaron.

Sin embargo, los modelos climáticos indican que la disminución de la insolación en el Sahara, con su efecto de aumento barométrico, no puede explicar por sí sola el brusco aumento de la aridez. Se cree que la progresiva pérdida de la vegetación de sabana, que cubría lo que ahora es un desierto, provocó un potente feedback en el proceso de aridificación (Claussen, 1999). Por debajo de un umbral de precipitaciones, la pérdida de la vegetación estropeó el proceso de reciclaje de la humedad atlántica que penetraba en el continente y las lluvias estivales dejaron de adentrarse en el interior del Sahara (Braconnot, 1999).

 

 

Declive y surgimiento de civilizaciones

Hacia el 4.000 BP el cambio climático provocó probablemente el fin de algunas civilizaciones como la de Harappa y la Acadia, y fue el estímulo que llevó a la fundación de otras nuevas que se desarrollaron a lo largo de las orilllas del Nilo, del Eúfrates y del Tigris. También la desecación del Sahara pudo estar en el origen de la emigración de algunos pueblos del norte de Africa hacia la más húmeda Europa (Arnaiz, 1998).

Pero la repercusión precisa de los cambios climáticos del Holoceno Medio en el establecimiento y desaparición de antiguas civilizaciones es materia de discusión.

Para algunos, la humedad favorece el desarrollo económico y social. Para otros, por el contrario, es la aridez la que fuerza a los pueblos nómadas a crear poblaciones densas y sedentarias a orilla de los ríos. Por ejemplo, se ha solido considerar que antes del 4.000 BP, la humedad permitió el desarrollo de una importante civilización urbana en el Indo, la Civilización Harappea, basada en una agricultura de regadío. Harappa y Mohenjo Daro fueron sus principales ciudades. Duró más de cinco siglos y luego desapareció, hacia el 4.200 BP, debido a la salinización de los campos, o a que, al debilitarse los monzones, se llegó ya al umbral mínimo de aridez soportable (Staubwasser, 2004). No deja de haber investigadores que opinan más bien lo contrario: que esta civilización del Indo, se desarrolló a orilllas de este río bastante después de que se hubiesen desecado los lagos de aquella región (Enzel, 1999).

Algunos investigadores atribuyen también la desaparición del Imperio Acadio, que se extendía por el actual Irak, a un agudo y largo episodio de aridez que destruyó su agricultura hace 4.000 años. La hipótesis ha ganado fuerza tras el descubrimiento en sondeos submarinos frente a las costas de Omán de estratos con gran cantidad de polvo llegado del desierto y datado de aquella época. Deben corresponder a un período muy seco de una duración de unos 300 años al que los acadios no pudieron sobrevivir (Kerr,1998).

El análisis en China de la fuerza de los monzones en el Holoceno, a partir del estudio isotópico del oxígeno de una estalactita, también parece indicar un período de debilidad en esta época, próxima al 4.000 BP, que coincidió con un colapso de la civilización neolítica en aquella región (Wang, 2005).

En América, los yacimientos de los lagos de la región del Caribe muestran también una sucesión similar: de la sequedad del Younger Dryas a la humedad de la primera mitad del Holoceno, y vuelta a condiciones más secas en la segunda mitad (Hodell, 1991). La inestabilidad del clima que se registra a partir del 6.000 BP, con mayor frecuencia de sequías y con un reforzamiento de la actividad del Niño, pudo contribuir a la emergencia de diversas culturas más pujantes que las anteriores (Sandweiss,1999). Quizás el nacimiento de un vasto sistema agrícola de irrigación en Perú hacia el 4.000 BP fue ideado para combatir la tendencia a la mayor aridez que se manifestó entonces.

En otras zonas tropicales, de América y de Asia, la evolución climática durante el Holoceno siguió probablemente una evolución general semejante, pero con cambios no tan espectaculares como en Africa.

 

             

La inundación del Mar Negro


Los cambios en Europa en el transcurso del Holoceno medio son mucho menos espectaculares que los de las regiones tropicales. Quizás el fenómeno más importante fue la brusca inundación del Mar Negro, ocurrida hacia el 5.500 BP.

             
             

Quizás fue así ... Durante los siglos anteriores al 5.500 antes del presente se produjo un período de enfriamiento y de aridificación del clima en el sur de Europa, de tal forma que el nivel de las aguas del Mar Negro bajó, y además perdió el contacto con el Mar Mediterráneo, convirtiéndose en un gran lago hundido de agua dulce.

Después, una ligera subida del nivel del Mediterráneo hizo que de nuevo se abriese por el Bósforo una grieta de contacto entre los dos mares. Al estar la superficie del Mediterráneo muy por encima del nivel del Mar Negro, la erosión hizo que la grieta se convirtiese pronto en una enorme cascada de agua salada.

Esto explicaría la aparición súbita de moluscos halófilos en los sedimentos del Mar Negro correspondientes a esa fecha. Un torrente de agua, semejante a 200 veces las cataratas del Niágara, se vertió durante 1000 días sobre aquel lago, haciendo que su nivel se elevase 150 metros.

Durante el episodio el ritmo de subida fue de 15 centímetros por día e hizo que la linea de costa se retrasase en algunos lugares centenares de metros al día.

Se ha especulado que el mito del diluvio universal radique en aquella catástrofe natural y que aquella gran inundación impulsase la expansión de la agricultura hacia Europa Central, motivada por la emigración de los pueblos que habitaban las riberas del lago.

Recientemente, el oceanógrafo Robert Ballard, utilizando robots submarinos, ha encontrado indicios de anteriores habitaciones humanas en aquellas zonas recubiertas hoy por las aguas del Mar Negro.

             

Los cambios en Europa


Sobre otros cambios ocurridos en Europa durante el transcurso del Holoceno se sabe bien poco, pues los yacimientos polínicos apenas muestran variaciones en la vegetación. Quizás sea debido a que el tipo de bosque mixto caducifolio europeo ha resistido, sin inmutarse, los cambios climáticos ocurridos.

Es en el transcurso de los tiempos históricos cuando mejor documentadas están ciertas oscilaciones climáticas en Europa, si bien no alcanzan la importancia de las habidas en las latitudes tropicales, ni tampoco son homogéneas en todo el territorio.

Así, en la Edad de Hierro, entre el 800 y el 600 antes de Cristo, parece que hubo un especial período de frío y humedad, que dio lugar a la formación de extensas turberas repartidas por toda Europa (tradicionalmente se ha solido seguir la clasificación de fases climáticas de Blytt-Senander, actualmente en desuso, que se basa en ciertas características diferenciales en las capas de esas turberas del noroeste de Europa. En esta clasificación se dividía al Holoceno europeo en los períodos Preboreal (10 ka-9,5 ka, seco y frío), Boreal (9,5 ka-7 ka, seco y cálido), Atlántico (7 ka-5 ka, húmedo y cálido), Suboreal (5 ka-2,5 ka, seco y cálido) y Subatlántico (2,5 ka-presente, húmedo y frío)).

Bond y colegas han encontrado durante la segunda mitad del Holoceno, ciclos de 1.500 años en el avance y retroceso de los hielos a la deriva (Bond, 2001). Quizás estas oscilaciones cíclicas, que se manifiestan también en los avances y retrocesos de los glaciares alpinos, han sido debidas a sutiles cambios en la circulación termohalina oceánica (Broecker, 2001). Todavía los modelos que acoplan la circulación atmosférica y la oceánica están en una fase inicial de desarrollo, pero cada vez es mayor la creencia de que los cambios en las corrientes marinas determinan cambios importantes en la circulación atmosférica. Y viceversa.

El oceanógrafo Broecker sospecha que los cambios en la fuerza de la circulación termohalina atlántica se deben a que en el Atlántico la concentración de sal va aumentando debido a la continua exportación atmosférica de vapor de agua al Pacífico. Entonces la circulación termohalina se refuerza en el Atlántico y con ella la exportación de sal a otros océanos, lo cual vueleve a desalinizar las aguas, debilitando de nuevo la circulación termohalina. Bond más bien cree que las variaciones de la intensidad solar juegan el papel más importante en estos ciclos.

             

referencias:

Arnaiz, A. & Alonso J. 1998, El origen de los vascos y otros pueblos mediterráneos, Univ.Compl.Madrid
Bond G. et al., 2001, Persistent solar influence on North Atlantic climate during the Holocene, Science, 294, 2130-2135
Braconnot P. et al. 1999, Synergistic feedbacks from ocean and vegetation on the African monsoon response to mid-Holocene insolation, Geophysical Research Letters, 26, 16, 2481-2484
Claussen M. et al. 1999, Simulation of an abrupt change in saharan vegetation in the mid-Holocene, Geophysical Research Letters, 26, 14, 2037-2040
Enzel Y. et al. 1999, High-resolution Holocene environmental changes in the Thar desert, Northwestern India, Science, 284, 125
Hodell D.A. 1991, Reconstruction of Caribbean climate change over the past 10,500 years, Nature, 352, 790-793
Kerr R.A. 1998, Sea-floor dust shows drought felled Akkadian Empire, Science, 279, 325
Sandweiss D.H. et al.,1999, Transitions in the Mid-Holocene, Science, 283, 499
Staubwasser M. et al., 2003, Climate change at the 4.2 ka BP termination of the Indus valley civilization and Holocene south Asian monsoon variability, Geophysical Research Letters, 30, 8, 7
Wang Y. Et al., 2005, The Holocene asian monsoon: links to solar changes and North Atlantic climate, Science, 308, 854-857

 

             
home   índice  
Ultimo Milenio
 
lista de figuras y textos