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Subida
del mar y fases durante la Ultima Desglaciación
la subida del nivel del mar
La subida
del nivel del mar durante la última desglaciación, causada
en su mayor parte por la fusión de los hielos continentales,
no se realizó de forma sencilla, ni a un ritmo uniforme, y no
se ajustó a la curva del aumento de la radiación solar
estival del hemisferio norte.
Del estudio
de las terrazas coralinas de la isla de Barbados, en el Caribe (Fairbanks,
1989), y de Huon, en Nueva Guinea, se deduce que el ritmo de la subida
del nivel del mar durante la desglaciación —de algo más
de 120 metros— no fue lineal (Edwards, 1993; Hanebuth, 2000).
Al análisis de las terrazas de corales se le ha añadido
recientemente algunos estudios de evolución de sedimentos costeros,
todo lo cual permite distinguir tres pulsiones de fusión importantes
(melt water pulse, MWP).

Subida
del nivel del mar durante la última desglaciación según sedimentos
costeros y diversas terrazas coralinas (en metros) y cálculo de
la descarga de agua del deshielo (en miles de km3/año)(recuadro).
Los estudios
sedimentarios en la plataforma oceánica australiana (Bonaparte
Gulf) y en el mar de Irlanda parecen indicar que la desglaciación
comenzó abruptamente hacia el 19 ka. Fue la primera pulsión
de fusión intensa (melt water pulse, MWP 19
ka), con una subida de unos 10 metros, que ocurrió en
unos pocos cientos de años, al comienzo del período frío
denominado Oldest Dryas en Europa. El ritmo de subida debió alcanzar
los 50 mm/año (Yokoyama, 2000; Clark, 2004; Alley, 2005). Probablemente
se debió a un deshielo inicial de la Antártida que ocasionó
una variación en el circuito termohalino de corrientes oceánicas
que acabó afectando también al hemisferio norte, con mayor
producción de NADW y calentamiento del Atlántico Norte
(Weaver et al., 2003). Los análisis de Be-10
indican que las morrenas de Polonia y los Paises Balticos se retiraron
considerablemente, indicando un fuerte deshielo del Manto Finoescandinavo
(Rinterknecht, 2006).
A partir
de la curva del ritmo de subida según los corales de Barbados
se han solido considerar otros dos episodios cortos de fuerte deshielo.
El primero (MWP-1A), de unos 20 metros, se produjo
durante la primera parte del calentamiento Bølling-Allerød,
aproximadamente entre el 14.200 y el 13.700 antes del presente, y la
causa probable fue la descongelación parcial de hielo en la Antártida
(Basset, 2005). Duró 500 años y el ritmo de subida fue
rapidísimo, 40 mm/año.
El segundo
fue menos importante (MWP-1B) y ocurrió alrededor
del 11 ka, tras el calentamiento que dio fin al Younger Dryas y comienzo
del Holoceno, Entre estos dos máximos de deshielo hubo un período
de ritmo de subida reducido, de tan sólo 3 mm/año, correspondiente
al Younger Dryas.
No se
comprende muy bien por qué en el transcurso de la desglaciación
hubo esas tres grandes pulsaciones de fusión de hielos y de subida
del nivel del mar. Algunos científicos han especulado que serían
debidas a un desfase entre el deshielo del manto Finoescandinavo, que
ocurriría primero, y el del manto Laurentino, que tendría
lugar después (Lindstrom, 1993). También pudo contribuir
el deshielo de la Antártida. Sobre todo, en la MWP-1A (Clark,
2002). Pero no está claro aún en qué orden y de
qué forma contribuyó cada fuente de deshielo a que se
produjesen esos cambios bruscos de subida del nivel del mar (Quinn,
2000).
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fases y desfases
Tampoco
el aumento de las temperaturas durante la última desglaciación
ocurrió de una forma lineal ni espacialmente simultánea.
Por ejemplo, las curvas de evolución de las temperaturas en Groenlandia
y en la Antártida, que se conocen gracias al estudio de los hielos,
muestran una variación bastante diferente.
En
Groenlandia, la temperatura aumentó sobre todo hacia el
14,7 ka y en unas pocas décadas alcanzó un valor medio casi
semejante al actual (Severinghaus, 1999). La cantidad de nieve anual media
se duplicó bruscamente de unos 10 cm/año a 20 cm/año
según el sondeo en Summit. Inmediatamente después de este
brusco calentamiento, que duró solo entre 10 y 50 años,
la tendencia en Groenlandia de nuevo se invirtió y durante unos
milenios se produjo una lenta regresión al frío, en cuyo
momento de frío más intenso, entre hace 12,2 ka y 11,5 ka,
las temperaturas llegaron a ser unos 15ºC más bajas que las actuales.
y el espesor de la nieve precipitada cada año se redujo de nuevo
a unos 10 cm. Este período frío, denominado Younger Dryas,
acabó también bruscamente en el 11,5 ka, cuando de nuevo
las temperaturas subieron definitivamente, poniendo fin a la glaciación.
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En el Atlántico
Norte y en Europa, el ritmo de la desglaciación
fue probablemente parecido al de Groenlandia.
Los
primeros síntomas comenzaron hacia el 19 ka, cuando probablemente
la circulación termohalina
del Atlántico estaba muy ralentizada después del primer
deshielo importante .
Según
estudios polínicos y de sedimentos lacustres, el llamado Oldest
Dryas fue el último período frío de la glaciación,
entre el 19 ka y el 14,7 ka. Durante esta fase ocurrió el episodio
Heinrich1 de suelta masiva de icebergs en
el Atlántico Norte. Coincidió con un enfriamiento intenso
de las aguas registrado en el sondeo SU8118 frente a la costa del sur
de Portugal (ver mapa). El Oldest Dryas siguió
al Ultimo Máximo Glacial (LGM) ,
y aunque en principio fue más cálido, le superó en
frialdad en algunas partes , al menos en las aguas portuguesas.

En
la figura se representa la temperatura de las aguas superficiales
veraniegas frente a Lisboa calculada a partir de dos calibrajes diferentes
de las alquenonas.
Entre el
14,7 ka y el 13 ka,se produjo un brusco calentamiento, el cálido
Bølling-Allerød, durante el cual, las temperaturas
se mantuvieron altas. Numerosos yacimientos de polen en Europa indican
que la flora glacial anterior de hierbas y arbustos del Oldest Dryas fue
sustituída durante el Bølling-Allerød por una vegetación
arbórea templada. No obstante, en el transcurso de este período
cálido se intercalaron algunos intervalos cortos fríos.
Hacia el 13 ka se entró bastante bruscamente en un período
relativamente estable y frío, el Younger Dryas,
(o Dryas III), que duró hasta el 11,5 ka. El nombre del período
se deriva de la planta Dryas Octopelata, de pálidas flores amarillas,
típica de la tundra, que hizo de nuevo su aparición en las
tierras meridionales de Europa. A continuación tratamos este período
con más detalle.
En la
Antártida, la temperatura comenzó a aumentar hacia
el 18 ka, antes de que lo hiciese con claridad en el hemisferio norte.
La subida se interrumpió hacia el 14 ka y entonces se produjo un
ligero enfriamiento (Jouzel, 2001). Este enfriamiento, llamado Antarctic
Cold Reversal, no llegó a ser tan pronunciado como el de Groenlandia
y acabó antes que el Younger Dryas, pues hacia el 12,5 ka la temperatura
de nuevo reinició la subida.
También
un reciente estudio polínico de una turbera de Nueva Zelanda parece
indicar allí un período frío de unos mil años,
comenzado en el 13,6 ka (Newnham, 2000), bastante antes de que el Younger
Dryas del norte entrara en su apogeo. Estos desfases, aún bastante
misteriosos, entre lo que indican los hielos de Groenlandia y de la Antártida,
estuvieron quizás motivados por el efecto térmico diferente
que causaba en uno y otro polo las descargas de agua dulce procedente
de la fusión de los hielos y la variación de la circulación
termohalina atlántica (Knorr, 2003; Knutti, 2004).
Pero no
todos los modelos numéricos indican que las variaciones de la circulación
termohalina produjeran este desfase bipolar (bipolar seesaw)
(Stocker, 2002; Stocker, 2003). Algunos lo atribuyen más bien a
una datación errónea de los sondeos interiores de la Antártida,
en donde la nieve es muy escasa y creen que otros sondeos, como el de
Law Dome, en la costa, y en donde la nieve es más abundante, permiten
hacer una datación más precisa y producen unos resultados
diferentes, en los que el bipolar seesaw queda más difuminado (Morgan,
2002). |
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referencias:
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sea-level changes, Science, 310, 456-460
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