Ríos que desembocan en el Artico con sus caudales medios (en km3/año) y corrientes marinas: cálidas en naranja y frías en azul. Tanto el Giro de Beaufort como la Deriva Transpolar son movimientos típicos de la banquisa helada.

Los ríos, al descargar aguas dulces en el Artico, hacen disminuir su salinidad. De esta forma favorecen la congelación del Artico (ver esquema) y moderan la circulación termohalina del Atlántico. Las cuencas se alimentan de la humedad acarreada por los vientos del Oeste. Una mayor evaporación en el Atlántico Norte y un índice NAO positivo provocan mayores precipitaciones y una mayor escorrentía. En las últimas décadas se ha observado un incremento en las cuencas siberianas pero no así en las cuencas canadienses.

El Artico pierde agua especialmente a través del estrecho de Fram y la gana a través del estrecho de Bering. En la zona subpolar de los Mares Nórdicos se mezcla el agua salada y cálida venida del Atlántico con el agua casi helada y más dulce llegada del Artico. En esta región subpolar se produce agua profunda (NADW), al igual que en la cuenca marina de Irminger y en la de Labrador.

 
Historia del Clima
Mapa del Artico y de sus mares
Figuras y textos