La congelación del Artico pudo deberse al cierre del istmo de Panamá. En el Plioceno (izquierda), cuando el paso de Panamá estaba abierto, gran parte de la corriente ecuatorial del Atlántico pasaba al Pacífico. La Corriente del Golfo era más débil pero lograba entrar en el Artico, manteniéndolo descongelado todo el año. Al cerrarse el istmo de Panamá (derecha) la corriente del Golfo se refuerza, pero al acarrear aguas más saladas y, por lo tanto, más densas, se hunden por enfriamiento en los Mares Nórdicos y de Labrador (elipses). El agua de la Corriente del Golfo no logra entrar en el Artico, que se congela. Se representa con línea morada la corriente profunda de retorno que se dirige al sur desde los lugares nórdicos de hundimiento. En rojo, las corrientes superficiales cálidas y en azul las frías. Además, el aumento de la evaporación en el Atlántico Norte debido a la intensificación de la Corriente del Golfo hace que las lluvias sean más copiosas en Siberia, disminuyendo la salinidad y el punto de congelación de las aguas del Artico.
   
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