No hay Coca Cola: una economía al borde del colapso
Robert Mugabe está destruyendo Zimbabwe
si no lo ha destruído ya.Aislados
de las potencias occidentales, condenados y embargados por la ONU y la UE,
excluidos de las ayudas internacionales, expulsados de la Commonwealth...
Zimbabwe continúa ascendiendo posiciones en todas las listas negras de
parias de la tierra.Además de ser
un déspota, que ha acabado con la prensa libre y sometido a la
oposición política al acoso policial, Mugabe nunca ha sido un genio
para las finanzas.Sus aventuras
belicistas en el Congo sólo le reportaron enormes facturas y la eterna
amistad y gratitud de Kabila padre -que seguro le agradece desde su tumba-, pero
de ahí a sacarle a Kabila hijo concesiones mineras y compensaciones
económicas hay una gran distancia. En los cuarteles, cómo en la calle:
más cabreo, menos dólares y más
SIDA. Irritado
por la caída libre y en picado de la moneda nacional (el dólar de
Zimbabwe) sólo se le ocurrió emprenderla contra los vendedores
callejeros: desmantelar sus puestos y detenerlos acusándolos de favorecer
el mercado negro de divisas.Podemos
adivinar que en un país como Zimbabwe el sector de la venta ambulante no es
ni mucho menos ni tan marginal ni tan prescindible como para atacarlo de esa
manera (no todos pueden comprar en lo que queda de los grandes almacenes
Meikles). Pretende que puede hundir al comercio, después de haber herido de
muerte los sectores del tabaco y la agricultura dejando a las huestes armadas
(los famosos war veterans) invadir las fincas para luego repartírselas con
los
amigotes. Con
unas predicciones que rondan el 1000% de inflación anual, graves carencias
de petróleo y desabastecimiento en los comercios de alimentación
acaba de sonar para Zimbabwe la última trompeta que anuncia la debacle y el
cataclismo: no hay Coca Cola. La empresa embotelladora ya no puede encontrar
divisas para importar el sirope a partir del cual fabricar la burbujeante bebida
de las
sonrisas. Sólo
les queda el cricket y un par de mecenas: Thabo Mbeki y
Gadafi. Gadafi como terrorista
rehabilitado e iluminado de pro, menos elecciones en Libia puede hacer lo
que quiera y además tiene el petróleo bajo sus pies. Pero
Sudáfrica, que arrastra unos problemas económicos y sociales
considerables, haga de buen samaritano que no le cobra las facturas de la luz es
harina de otro costal.El apoyo a Robert
Mugabe está erosionando la imagen internacional de Sudáfrica, y en
política interior el apoyo a Zimbabwe también está aislando al
CNA (Congreso Nacional Africano), pero, en honor a la verdad, aislado con su 70%
de escaños tampoco se gobierna tan
mal.Publicado en mi
columna
EN BUSCA DE KURTZ
en Hispalibertas
.
Posted: Sáb
- Marzo 25, 2006 at 05:10 PM
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