El Camino a la Felicidad2

El Camino a la Felicidad
Una guía de sentido común para vivir mejor


Todas las culturas de cada época han dependido de un código moral para promover la conducta positiva y constructiva y para desalentar los actos destructivos y dañinos. A pesar de que puede parecer que algunos de esos códigos no se aplican en el siglo XXI, eran totalmente relevantes cuando se concibieron por primera vez. Con frecuencia, afectaban directamente los asuntos relacionados con la salud y la supervivencia, ayudando a perpetuar a la familia, al grupo y a la nación. También proporcionaban el medio con el que los individuos mantienen los ideales de honestidad y confianza mutua.

Pero al cambiar los tiempos, esos códigos de conducta han sido cuestionados y abandonados, pero no han sido reemplazados. Se ha permitido que muchas personas vayan a la deriva en nuestra sociedad, donde los cambios ocurren rápidamente, sin ningún sentido de dirección moral para ayudar a guiar el comportamiento, y por lo tanto, el potencial de supervivencia y el estado de ánimo general de la sociedad ha continuado deteriorándose.

Igual que todas las culturas antiguas confiaban en un fuerte cimiento moral para garantizar su felicidad y supervivencia, nuestra propia cultura hoy desesperadamente pide a gritos un código básico así, uno con el cual podamos vivir con decencia y honor.

L. Ronald Hubbard era muy consciente de esto en 1980, cuando observó que a nuestro mundo le faltaba un sentido moderno de dirección moral y que, como resultado, el hombre era mucho más propenso a tener una existencia falta de alegría. Mejor conocido como fundador de la religión de Cienciología, el Sr. Hubbard dio gran cantidad de soluciones al mundo desde una perspectiva puramente humanitaria. Y en este caso – independientemente de sus obras religiosas – vio la necesidad de tener un código de conducta que no estuviese ligado a ninguna religión particular, ya fuera en contenido o en uso.

Por lo tanto, escribió El Camino a la Felicidad, una guía de sentido común para vivir mejor. No tiene ningún otro atractivo que lo sensato que le parece a quien lo lee.