Hoy es día de presentación de modelos nuevos de Canon. Los que me conocen desde hace años saben de mi querencia por las novedades y los avances tecnológicos, pero debo de decir que en los últimos dos años me han dejado de importar. Me explico. En los tiempos de la D60 el salto a una 1Ds era tremendo y marcaba la diferencia entre dar calidad o no. En los dos últimos años eso ha cambiado. Las cámaras digitales, aunque se puedan mejorar mucho todavía, han alcanzado un nivel muy alto y hemos llegado a un punto en el que realmente los clientes no notan la diferencia. Lo que se nota es la mano del fotógrafo. Está claro que la carrera alocada de novedades tenía que llegar a su fin. Con la nueva 1Ds mark III se va a alcanzar una calidad que realmente satisface a cualquier profesional. Probablemente Nikon saque algún modelo más o menos full frame y con ello el mercado queda cubierto para los clientes de las dos marcas. Lo que quiero decir con esto es que ya no hace falta cambiar de cámara cada año, y el que compre uno de estos modelos podrá usarlo durante al menos 6 o más años, con lo cual la inversión se rentabiliza mejor. Por mi parte, aunque me atraiga mucho, dudo que vaya a comprar la mark III. No necesito más pixels. Esperaré a la nueva 5D que, espero, tenga un obturador más resistente y 14 bits de color y se supone que salga la próxima primavera. Para mi uso profesional no necesito más y a la hora de comprar cajas estancas para ella el ahorro es enorme. Para los que no lo sepan, una caja estanca de calidad razonable cuesta para la 5D unos 2.000 euros, con un puerto. Las pocas que hay para la 1Ds andan por los 6.000, y eso se rentabiliza muy mal, salvo para unos pocos profesionales.
