Venezuela




14/9/2006 La paqueña de Romualdo, en Saroapo-Merú, Gran Sabana


Querido amigo Andrés, ahora comprendemos perfectamente tu entusiasmo cuando nos narrabas tu aventura ciclista por la Gran Sabana.
Aunque el utilitario de alquiler no nos permitió profundizar hasta el Gran Abismo, Icabarú y El Paují, como sí a tí tu bicicleta (dejándonos con las ganas de conocer la aldea de los 'platilleros'(*) y el secreto de la inspiración que allí encuentran tantos artistas), sí consiguió acercarnos (desafiando la advertencia: "sólo 4X4") hasta Peraitepuy, en la misma base del majestuoso Roraima y, sobre todo, a Kamá-Merú, Saroapo-Merú y San Francisco de Yuruaní, donde conocímos a Lucrecio, Romualdo y Domingo y, de sus labios poco entrenados para el castellano, el auténtico tesoro encontrado en Venezuela por estos despistados turistas de Huelva: la historia actual del pueblo pemón, contada con la pasión de quienes se resisten a ser ninguneados por los políticos, codiciados por los misioneros o globalizados por la industria turística en su modalidad folklore exótico.
Andrés, ese 'interesantísimo proceso' -como te refieres al chavismo- tiene realmente asignaturas pendientes en la Gran Sabana. El tendido eléctrico hacia Brasil, que tan buenos réditos políticos y económicos aporta al gobierno de Chávez, no dejó allí ni medio voltio para linterna, y tuvieron los pemones que tumbar 20 postes y hasta rociar con salsa picante al Mayor del ejército -empeñado en demostrar las bondades de la exportación energética nacional con gases lacrimógenos y balas de goma- para que les hicieran un instituto de secundaria -y la promesa, de momento olvidada, de un hospital y una universidad- a modo de indemnización. Ahora les llegarán con el gasoeducto -también hacia Brasil-, que empezó a construirse esta misma semana en los pozos del norte-Orinoco y en cuestión de meses estará entrando en sus tierras. Volverán entonces a ser machacados con el 'interés general', el precio del progreso (sostenible, por supuesto), la balanza de pagos y hasta la independencia de la patria. No faltarán tampoco las correspondientes fuerzas antidisturbios, aportando ese toque aplastante de seriedad que todo mercenario, ya sea técnico o político, precisa.
Fortalecer el Mercosur -comercializando estratégicamente su petróleo y gas hacia el cono sur americano- obliga a Venezuela a realizar grandes -y medio ambientalmente destructivas- obras de canalización y transporte en la Gran Sabana; y a Brasil lo mismo en la Amazonia. Allí les esperan unas pequeñas poblaciones indígenas seguras de estar librando una batalla decisiva por su supervivencia.


(*) ex-urbanitas del mundo entero que esperan ser abducidos por alguno de los numerosos platillos volantes que, al parecer, frecuentan aquellos cielos.

Publicado el: Lun - Septiembre 25, 2006 at 06:06 AM          


©