EL mac y los Sistemas de Información Geográfica


Hace años, cuando los aficionados al senderismo visitábamos esos lugares que hoy llaman Espacios Naturales Protegidos, cuando no había cartelería indicativa, ni itinerarios marcados por los montes remotos, las herramientas fundamentales que nos acompañaban en nuestras correrías, cámara —analógica— aparte, eran los mapas y la brújula. El servicio geográfico del ejército y los sucesivos ministerios del ramo editaban mapas 1:50.000 a todo color que a posteriori se complementaron con otros a escalas inferiores que llegaban a los 1.10.000 en el caso de la cartografía publicada por el Centro de Estudios Territoriales y Urbanos. Si la economía lo permitía, a veces se podían añadir unas pocas fotografías aéreas del llamado vuelo americano del 56.

Hoy, la revolución tecnológica ha alcanzado de lleno al sector, como a todos los órdenes de la existencia. La Consejería de Obras Públicas distribuye versiones digitales de la cartografía andaluza (vectoriales, rasterizados o mapas de elevaciones). Los antiguos, pero aún útiles mapas 1.50.000, se han digitalizado y georreferenciado para permitir su manejo y edición. La brújula se ha sustituido por el GPS que ofrecen precisión centimétrica con el uso de factores de corrección a posteriori para rectificar el error que el gobierno norteamericano induce por razones relacionadas con la sacrosanta defensa nacional. Centenares de planos se introducen ahora en un sólo CD Rom. Escalímetros, compases y brújulas de sobremesa se sustituyen por herramientas virtuales. Se trata de los denominados Sistemas de Información Geográfica, más comúnmente conocidos por sus siglas en castellano SIG o en inglés GIS.

Es ahí donde entra en juego, o debería entrar, nuestro macintosh. Los mac y los SIG nunca se han llevado demasiado bien, más bien al contrario. Obviamente, el uso que antes comentaba sólo raya la superficie de las potencialidades que tienen estos sistemas. Planificación de Espacios Naturales, ordenación del territorio, ubicación de infraestructuras y negocios, delimitación de fincas, teledetección, control de flotas de vehículos en tiempo real, etc., son sectores demasiado relevantes como para que nuestra plataforma favorita se quede fuera de juego.

En el mundillo del SIG sucede algo similar al del CAD. Un programa o conjunto de ellos reina por encima de todos en régimen de monopolio. Se trata de la empresa ESRI y del software ArcView, ArcInfo o ArcGIS. Esri hace ya varios años que abandonó a los ordenadores de la manzana, aunque su compromiso con ella siempre fue secundario. Con la irrupción del Mac OS X se esfumaron las posibilidades de seguir usando el software viejo de la compañía (Arc View 3.0a), ya que bajo el entorno Classic se cuelga irremisiblemente. La única buena noticia con que nos ha sorprendido esta compañía es el desarrollo de ArcExplorer, un visor gratuito hecho en Java, que al menos permite montar los mapas editados en la plataforma Wintel o ver el contenido de los CDs publicados por distintos organismos e instituciones.





No obstante, la conexión de los SIG con el diseño gráfico sí ha sido posible desde el principio. Gracias al soft de Avenza y el MaPublisher para Illustrator y Freehand, es posible convertir la información cartográfica vectorial, los famosos shapefiles de ArcView, en mapas editables (curvas Bezier) separados por capas como carreteras, curvas de nivel, pueblos, ríos, términos municipales… que, con pocas dificultades, pueden convertirse en mapas profesionales publicables en cualquier soporte. El propio Bryce puede ser usado para "elevar" territorios reales a partir de imágenes generadas con curvas de nivel coloreadas con programas SIG.

Sin embargo, no todo está perdido. La llegada del sistema X ha favorecido el que nuevos desarrolladores de plataformas *nix hayan adaptado sus programas para el mac. Microimages posee una batería de programas bastante potentes que poseen todas las funcionalidades del estándar de referencia. Como prueba, dispone de un programa gratuito TNT Lite que puede descargarse desde su web. La versión completa tiene un precio prohibitivo, 6.000 dólares, sólo comparable a sus prestaciones y a los precios de la competencia. Con otras funcionalidades tenemos a MacMap, que aun que no he tenido ocasión de ver en acción, parece especializado en la geografía humana y urbana. En su web presenta una implementación del programa para conocer el estado del tráfico en tiempo real a través de internet o de la telefonía WAP. Para teledetección, contamos con programas centrados en el manejo de imágenes rasterizadas tomadas desde aviones o desde satélite. Envi es uno de los más usados en ámbitos universitarios o en centros de investigación junto con Idrisi, del que no existe versión para Mac.

La promesa de la Killer Aplication definitiva de Niemeijer Consult, CartaGis, que a estas alturas ya debía estar finalizada, y no cuenta siquiera con una versión alfa, podemos considerarla definitivamente como vaporware. A pesar de que probablemente tuviera cierto éxito comercial, todo indica que han cesado su desarrollo. En la primavera de este año también esperaremos el cumplimiento de la promesa de la nueva versión de MacDEM, ya compatible con el OS X aunque, de momento, es posible usarla bajo Classic para levantar en 3D la orografía deseada.

Pero, cómo no, la solución definitiva para la plataforma parece que viene de la mano del software libre. Grass, una aplicación inicialmente militar, luego civilizada y liberado su código a la comunidad linuxera, promete cambiar el panorama a medio plazo. Hace muy pocos días que se ha publicado el primer manual en castellano, trabajo realizado por la Facultad de Biología de la Universidad de Extremadura. Grass ya forma parte de Linex y es previsible que también se incluya en Guadalinex en poco tiempo, por lo que, si la Junta de Andalucía inicia la migración en serio, será mucho más fácil para todos contar con un programa definitivo y completo con el que realizar todo tipo de operaciones de planificación del territorio, de análisis espacial, de modelos de hidrología, erosión, etc. El problema del que adolece Grass es la falta de una interfaz amigable y la necesidad de interponer servidores X para hacerlo funcionar. Sin embargo, existen iniciativas de grupos de desarrollo que tienen por único objetivo dulcificar el programa, algo que también promete de manera comercial —aunque muy barata— OpenOS X.

Si GRASS se conviertese a medio plazo en el programa llamémosle oficial de las Juntas de Andalucía y Extremadura, ambas administraciones deberían liberar una mínima parte del ahorro de la compra del software propietario en facilitar los esfuerzos de localización, adaptación y mejora de la interfaz de la aplicación. Esa sería la justa contribución al movimiento de software libre que tanto tiene aún que hacer por nuestra plataforma favorita.

Juanlu González
Enero 2004

Posted: Sáb - Febrero 14, 2004 at 12:30 PM      


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