Copiad como posesos


Hace tiempo decidí comprar un disco de José Mercé. Aunque personalmente no suelo comprar mucha música o cine, cuando algo realmente me gusta suelo pasar por caja. Y eso fue lo que hice con el último trabajo del cantante y compositor jerezano. Pero cuál sería mi sorpresa cuando introduje el CD en el reproductor del coche y no me funcionaba. Estuve indagando lo sucedido y concluí que el sistema de protección anticopia lo impedía. Me dispuse entonces a ripearlo, enchufé el ordenata, abrí iTunes —el mejor reproductor para Mac y PC con diferencia— y traté de comprimirlo en un formato sin pérdida de calidad perceptible. Pero nada, fue también imposible. ¿Qué hacer pues, si la mayoría de la música la oigo en los trayectos hacia y desde el trabajo o en mi inseparable iPod?. Además de enviar un email como protesta de la que no obtuve respuesta alguna, me fui a un programa de esos llamados punto a punto, peer to peer o P2P y me bajé el disco, en poco más de una hora lo tenía en mp3 y sin limitaciones de ningún tipo.



El caso es que la copia privada está contemplada en nuestro ordenamiento jurídico, si compramos música podemos copiarla en un CD o en un cassette para oírla donde nos plazca. Lo que nunca se pudo hacer es hacer copias a diestro y siniestro para venderlas en los mercadillos, como ocurría hasta hace poco tiempo en el antecesor del hoy archifamoso top-manta. Que todo estaba inventado, aunque nos quieran hacer pensar lo contrario. El contrasentido se produce cuando se venden CDs protegidos con estos sistemas anticopia y además la Sociedad General de Autores de España, la SGAE, cobra un canon por cada Cd virgen que llega al mercado. Imagino que más que una contradicción, alguien está incurriendo en una flagrante ilegalidad que habría que llevar a los tribunales.

Pero es que además, no se puede presuponer que los soportes para el almacenamiento de datos digitales se usen siempre para copiar contenidos sujetos a derechos de propiedad intelectual. La mayoría de mis cederrones están llenos de archivos generados por mí mismo, principalmente diseños de publicaciones que llevo a las imprentas o conjuntos de fotografías que ya saturan los discos duros que tengo instalados. ¿Por qué tenemos que pagar a la SGAE si en cierto modo todos somos creadores de contenidos? Y si pagamos religiosamente ¿no deberíamos cobrar en proporción? ¿qué hay que hacer para ser miembro de esa cofradía?

Mientras se sigan produciendo este tipo de despropósitos parece que de alguna manera nos autorizan a copiar para uso individual aquello que nos plazca. Si pagamos un canon genérico y si además no podemos hacer copias privadas de nuestros CDs comprados legalmente, creo que habría que hacer caso a lo dicho por Jorge Cortell, makero y linuxero de pro, en la conferencia inaugural de la Campus Party de Valencia: COPIAD COMO POSESOS. O al menos, si no se tiene claro del todo, como hace un compañero músico, piratead música sólo de autores ya fallecidos, consagrados o de aquellos de los que tenemos cintas o vinilos, que para la música que se hace en la actualidad...

Pozezo

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Posted: Vie - Julio 30, 2004 at 03:40 PM      


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