GATOS
Se que sí, soy un descorazonado, pero no tanto como para no
conmoverme al presenciar como mi gata negra con un dolor horrible “daba a
luz” a tres gatos negros y uno blanco. Fue el jueves por la madrugada,
comenzó a quejarse y muy bien supo que tenía que llegar a su cama para
parir, fueron unos 15 minutos en los que lo único que pude hacer fue
acariciarla y esperar; yo siendo tan marica con el dolor físico sentía
una tremenda angustia por los fuertes maullidos, el último fue el más
doloroso, lo noté, ese gato blanco es el más grande. Y no solo eso, lo
he visto aventar a sus hermanos por la leche, se la pasa trepándose por
todo el cuerpo de su madre y muy molesto si lo tocan suelta mordidas… cosa
que no hace la gata ni si quiera cuando toco a sus hijos. Ese gato blanco es el
más loco; por lo mientras los tendré en casa hasta que no dependan
tanto de la gata, y si algo me ha sorprendido es que aún sigue
acicalándome cuando me acerco a ella. Eso realmente es un acto de
agradecimiento, siendo una gata callejera con apenas un poco más de dos
meses que se auto invitó, no era de esperarse una conducta tan humana,
mucho más que las actitudes de gente que se dicen “racionales”.
Por eso prefiero seguir descorazonado ante la mayoría de “los
humanos” (jaaa); creo que nunca podré de nuevo conmoverme ante una
mujer, además, después de tantos años de dependencia amorosa, es
algo que no deseo de nuevo. Cuanta mejoría desde que no hay nadie a mi
lado, no quiero reconquistar, no quiero dormir con nadie, no quiero putas
canciones, no quiero cervezas ni re-encuentros; solo quiero estar en paz y
vigilar a esos gatos locos que me importan mucho más que la gran
mayoría de la gente.
©Copyright 2008 Juan
Beat
Posted at 10:00 PM