Mar - Junio 24, 2008

GATOS



Se que sí, soy un descorazonado, pero no tanto como para no conmoverme al presenciar como mi gata negra con un dolor horrible “daba a luz” a tres gatos negros y uno blanco. Fue el jueves por la madrugada, comenzó a quejarse y muy bien supo que tenía que llegar a su cama para parir, fueron unos 15 minutos en los que lo único que pude hacer fue acariciarla y esperar; yo siendo tan marica con el dolor físico sentía una tremenda angustia por los fuertes maullidos, el último fue el más doloroso, lo noté, ese gato blanco es el más grande. Y no solo eso, lo he visto aventar a sus hermanos por la leche, se la pasa trepándose por todo el cuerpo de su madre y muy molesto si lo tocan suelta mordidas… cosa que no hace la gata ni si quiera cuando toco a sus hijos. Ese gato blanco es el más loco; por lo mientras los tendré en casa hasta que no dependan tanto de la gata, y si algo me ha sorprendido es que aún sigue acicalándome cuando me acerco a ella. Eso realmente es un acto de agradecimiento, siendo una gata callejera con apenas un poco más de dos meses que se auto invitó, no era de esperarse una conducta tan humana, mucho más que las actitudes de gente que se dicen “racionales”. Por eso prefiero seguir descorazonado ante la mayoría de “los humanos” (jaaa); creo que nunca podré de nuevo conmoverme ante una mujer, además, después de tantos años de dependencia amorosa, es algo que no deseo de nuevo. Cuanta mejoría desde que no hay nadie a mi lado, no quiero reconquistar, no quiero dormir con nadie, no quiero putas canciones, no quiero cervezas ni re-encuentros; solo quiero estar en paz y vigilar a esos gatos locos que me importan mucho más que la gran mayoría de la gente.


©Copyright 2008 Juan Beat

Posted at 10:00 PM    


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