gata negra
Primero la gata me arañó, luego intentó morderme, y
estuve a punto de molestarme, de sacar a la calle a la única sincera
compañía. Es una gata callejera que terminó en casa; nunca antes
los gatos me habían agradado, sin embargo, le tomé cariño a la
gata negra que me acicala todas las noches, si retiro la mano se molesta y no
deja de maullar hasta que le permito que pase su rasposa lengua por mi mano. No
está contenta hasta que me acicala bien y se acomoda en la colchoneta,
muchas veces no me deja dormir, se acuesta de tal manera que me queda poco
espacio, jaaa, hace que yo sea el que se arrincone, además me despierta a
cada rato, se sube en mi panza y tranquilamente se queda dormida, no me molesta,
pero como ya le falta poco para que nazcan sus gatos, todo ese peso cae en mi
abultado estómago lleno de cerveza. Quién iba a decirlo, me he apegado
más a una gata que a una persona, y es que… me molesta la
convivencia, lo intento, hasta me agradan ciertos aspectos de gente con la que
llego a salir, no obstante ya no hay buenos tiempos… esos en los que
ciertas frivolidades no interesaban, ahora soy tan superfluo que me molesto y me
guardo todo ese rencor para más tarde hacerme a la idea de que no ha valido
la pena interactuar. En casa nadie me dice que hacer, si me bebo 12 o 24 latas
de cerveza y las dejo fuera de la puerta, lo único que sucede es que
algún vecino empobrecido las recoge para vender, seguramente muchas veces
ni pueden leer “carlsberg” o “ bavaria”, pero son unos
pesos para ellos. Y es que acumulan de todo: latas, botellas,
periódico, cartón; hasta he llegado a pensar que tienen más
dinero que yo para comprarse un six de Mahou, pero esa gente es miserable,
repelan para comprarse comida, bebida, y no para un televisor de esos gordos de
30 pulgadas, lo presumen, suben el volumen aún cuando se distorsione, sin
embargo, siguen recogiendo mis vacías latas de cerveza.
Cerveza
que en esta temporada me entra como agua, y además he encontrado un secreto
para evitar las crudas: antes de caer borracho a un lado de la gata me tomo dos
“tempra” y amanezco sin dolor de cabeza, por su puesto con algo de
reflujo, pero para eso está el “ulsen de 20 mg”. Jaaa…
creo me enriquecería si juntara todas las latas de cerveza y botellas de
tinto que me bebo, mierda, y yo regalándole esa fortuna a los vecinos que
creen que trabajo en al pgr; y eso solo porque una vez tuve que sacar una vieja
pistola de municiones. Es que me he vuelto bastante intolerante, pero ha
funcionado, ese vecino molesto nunca más puso su mierda música y hasta
me pidió perdón. Puede ser que yo sea realmente una mala persona, por
eso mis links amorosos con infames mujeres tanto como yo son los que de verdad
me gustan. Nada de buenas mujeres como Grissel, yo quiero gente tan mierda como
yo, pero no incongruentes, no redentoras, no que se conformen con tres latitas
de cerveza… ja, no a quien no pueda ni comprarme una carlsberg de 330
ml.
Nancy podía comprarme toda la heineken de los 7 eleven, sin
embargo, nunca las bebía conmigo, siempre ocupada en hacer dinero, en
mantener su camioneta de señora histérica y satisfacer sus tristes
placeres. Nadia se bebía toda la cerveza conmigo, pero nunca
permanecería más de un mes junto a mi a costa de “mantener sus
tristes emociones”; no hay nada parecido a una bebedora… si triste,
pero capaz de recostarse en mi colchoneta, sin importarle que la gata negra
“celosa” intente morderla…
©Copyright 2008 Juan Beat
Posted at 11:57 PM