Las chicas prefieren a los tipos rudos, a los Rock Stars y siempre
desechan a los inmaduros, sin carácter… a los que se dejan derribar
fácilmente, yo soy uno de esos. Llego a casa y lloriqueo con Chet Baker
tocando
tenderly; recuerdo cuando mi buen amigo Luis Martignon tomaba
“
el
tren de la desesperación”, viajaba con lsd y mezcal
barato para terminar en santa maría la rivera bajo el sonido de unas
bocinas decadentes y the cure en todo el viejo piso. Yo he decidido más
rápido tomar un “vuelo hacía el infierno”, que más
infernal que esos años deprimido, amarrado e incrustado en una ibm thinkpad
y poemas del desasosiego de Pessoa. Fue cuando decidí renunciar a
trascender y hoy he decidido a otro tipo de renuncias; cada vez voy dejando
tirado más esperanzas, una tras otra van cayendo como esas hojas
otoñales que
pertenecen a temporadas entrañables.
Cuántas personas me han dicho egoísta, pero conforme corre el
“tren de la desesperación” me doy cuenta que no es solo
cuestión mía, todos se procuran así mismos, que putas importa si
en el fondo me estoy resquebrajando, cada quien a lo suyo. Y si se trata de eso,
tengo billetes para dejar el tren desesperado y subirme a un tremendo viaje sin
retorno; si siempre que intento algo voy chocando con pequeñas o grandes
paredes. Ya me he cansado, solo quiero recostarme en el “vuelo”, y
que siga Chet Baker con
“my one and only love”, ja… no
se si quiera llegar hasta el final, no se si una turbulencia me haga desplomar.
Pero definitivamente tomo un “vuelo” y espero no regresar a la puta
idea de una vez más. Para mi nunca hay una más. Au
revoir.
Luis Martignon nunca pudo parar del tren de
la desesperación, y lo recuerdo porque siempre en momentos así se
ponía on line en el msn, eran interminables intercambios de letras,
recomendándome como tomarme la fluoxetina y los botellines de cerveza.
Muchas veces, acababa llamándome, o quedábamos y nos
encontrábamos en lugares inhumanos. -----Nunca dejes que te jodan, jodete a
ti mísmo, pero no que cualquiera te mande al
hotel
abismo---- me decía mientras servía el último vodka
tonic. Sin embargo, no le hice caso, siempre termina jodiendome algo…
alguien. Al final estoy acabado a las 3 am,
embraceable
you sonando, y listo con las “maletas”.