careless whisper
Hace tiempo descubrí que escribir ya ni si quiera me salva, y es
así, no he encontrado ningún buen pretexto para hacerlo. Me he
convertido en una persona más corriente, y eso no es molesto; cuidar a los
gatos de dos meses de edad y a la gata recién esterilizada me han
convertido en un tipo de las 8 am que cambia la arena, pone más alimento y
como ama de casa lava su ropa durante toda la mañana. A las 12 de la
tarde me voy desocupando y destapo una Eku, para esas horas ya no se que
más “de mi vida”, si me he olvidado de escribir, leer y
escuchar música, lo único que me queda es desparramarme en una silla
en la azotea y beberme unas cuantas cervezas más mientras veo juguetear a
los gatos, esconderse en las plantas y dormirse plácidamente a mis pies.
Los gatos, la ropa, los quehaceres del hogar me cansan tanto que a las 11: 30
pm acomodo la colchoneta y me hago espacio entre los gatos; el blanco siempre se
duerme al lado de la almohada, y los demás van cayendo a lo largo de la
colchoneta; su madre perdió la costumbre de subirse en mi estómago y
dormir, aunque ayer lo hizo, afortunadamente todos los gatos se despiertan
conmigo, durante todo el tiempo que mis ensoñaciones dan vueltas y vueltas,
no hay ni un maullido que me despierte… han entendido que si quieren
dormir conmigo, deben levantarse cuando yo sediento a las 9 a.m. destape mi
cerveza y les de su lata de salmón en aceite que tanto les
gusta.
He pasado temporadas sin poder escribir, y me angustiaba
mucho, ahora, no pasa nada, mis emociones están ocupadas en gatos, peleas
con los vecinos, actos viles como discutir por cualquier cosa en las calles, ser
más intolerante y aprovecharme de ebrios de la cantina de al lado.
Ja… creo que siempre mi vida estuvo equilibrada hasta que apareció
una mujer, sonaba careless whisper de wham y me enamoré por
primera vez, pero un chamaco riquillo se fue con Daniela; después,
pobretones, ebrios, peores, mejores, ingenieros, albañiles, biólogos,
médicos me han quitado a mis mujeres. En estos momentos, si tuviese una a
mi lado, hasta agradecería que un escritorcillo se la llevara. A mi modo
son los momentos más budistas que he tenido, por lo menos el desapego a las
personas y lo material me es fácil, aunque mi punto débil es el odio
hacía la gente, el extremo cuidado a mis gatillos y lo imprescindible de
beber cerveza buena: London Porter, Urthel, Carolous… vaya budismo mal
entendido, ¡bahhh! pero si el dalai enlamado es más materialista que
yo; es lo más que puedo hacer por el zen.
Un vecino me dice que
mi problema es que bebo mucha cerveza (lo sabe porque mendiga mis latas
vacías), y yo le digo que su problema es que es un ignorante
“perderista” que no cree en dios pero si en su mesías amlo;
aún así me propuso hacer una asociación de lo que fuese y sacar
donativos bajo la mesa para quedarnos con dinero. Yo no necesito de eso, es
más, involucrarme con politiquería barata y de doble moral sería
un suicidio… solo le sigo la corriente y echo al calentador su propaganda.
Hace un par de días me preguntó que porque ya no venía nadie a
casa, es decir, porque ninguna mujer me visitaba. -----Gracias a dios no
tengo una mujer --- le respondí soltando una carcajada. Se quedó
en silencio y se despidió, yo seguí limpiando la arena de los gatos
con olor a mierda, cerveza que derramé y soledad lluviosa.
Estoy
atado a mi particular pesimismo, a mi muy nueva incapacidad para el amor…
atado a mis viejas historias e incluso a los pretextos para
escribir.
©Copyright 2008 Juan Beat
Posted at 10:04 PM