"10 SEGUNDOS DE PROTECCION"
Redimirse es ahora muy común, me parece que es hasta un
requisito para sobrevivir y relacionarse… incluso para encontrar
el amor. Bajo mi sencilla y aplanada forma de pasar el tiempo, el
amor ya no tiene cabida; desgraciadamente entendí tarde que
“no hay nada más triste que un hombre sin canción”,
y eso de “sin mujer” categóricamente lo deshecho. Y ya
ni si quiera tiene nada que ver con la necedad de “la mujer
anti-perfecta”, todas ellas se perfeccionan, se redimen y encuentran
en ello la mejor condición para sentirse bien. En algo aún soy necio,
y mantengo mi idea de que todo simplemente son eventos, en ocasiones se
encadenan buenos y hasta podría confundirse con “la
ñoñez de la felicidad”; hasta yo he caído en el
engaño y llegué a empeñar mi mano y destrozármela por
la pérdida de esa felicidad-ficción. Me sentía orgulloso
de cargar el yeso, ya que eso demostraba todo lo capaz que yo era para
satisfacer el ego de ella, y en mi caso, tener ese pequeño pinchazo de
felicidad virtual. Y quizá mi problema es no redimirme bajo ninguna
circunstancia, bajo ningún efecto de felicidad… ni si quiera bajo lo
que podría ser una desgracia.
No me he redimido, el
alcohol sigue siendo la vía segura para encaminarme a esa cadena de
agradables momentos, no doy épicas batallas por conquistar a una mujer, no
soy ni capaz de marcarle a su móvil porque juzgo que es una pérdida de
tiempo; que idea de mantener el contacto con palabras. ¿No es mejor
teclearlas en una ventanita de cualquier mensajero? Ja, se puede llegar a
amar via dial up o adsl, se puede tras un click mandar un mensaje de
amor ¿no es cierto? Entonces sigo sin entender esa joda de
----llámame----, o peor, ese malestar de recibir una llamada por la
mañana, después de haberme terminado el J Walker la noche anterior. A
mi me basta con un mensaje de ----nos vemos a tal hora, en tal lugar----,
me gusta llegar y verlas radiantes, con el cabello suelto, caminando rápido
sin fijarse al cruzar la calle. Eso es un acto más amoroso que
escuchar un te quiero a través de un auricular.
Me se un
hombre triste, totalmente volcado al hedonismo, y aunque supongo un día me
cobrará la factura (o ya la estoy “pagando”), no es mi
intención “redimirme” ni para tener a alguien a mi lado.
Algunas mujeres me aseguraron no querer ser mis “redentoras”,
quizá lo que buscaban es que yo las redimiera, nunca podré, tal acto
de valentía está muy, pero muy alejado de mis pobres
necesidades básicas; además las mujeres siempre saben como dar un
“jab” y dejarte en la lona sin contar los 10 segundos de
protección.
©Copyright 2008 Juan Beat
Posted at 03:43 AM