UPPERCUT
En lo único que Idalia y yo estuvimos de acuerdo fue en los
efímeros momentos buenos, y para no quedar mal con lo breve, me dijo que me
pudriera, ya sea aquí en mi pequeño piso, o a donde quiera que llegara
mi hedor. Se molestó porque le dije que de mi cuenta corría que no nos
volveríamos a encontrar; y que caso tenía la renuncia si
“seguíamos en contacto”. Me mandó a la lona con un
uppercut diciéndome que en aquellos años lo mío no era
más que obsesión; y al darme cuenta de mi pobreza para demostrar mis
emociones, hice la mejor elección: no más Idalia. Así he estado
haciéndolo en general, si jodo gente, si soy incapaz de ocasionarles algo,
si molesto, mejor desparezco. No es como a los 20 años en los que tenia
culpas, debilidades y claro, obsesiones que si bien no me llevaron a
desperdiciar mi “juventud”, si aceleraron mi proceso de amargura y a
pensar en cosas como evitar gente. Y ya nada de poemas de despedida, nada de
dramas… si Idalia quiere que me pudra, quién le quitará ese
gusto, al menos yo no, por primera vez en más de siete años le
daré gusto, ya que nunca hice lo necesario para que se quedara conmigo. Mi
camino era otro, muy diferente al de Idalia, al de Karina, al de Ayesha…
al de mucha gente. Y lo agradezco, ya no me veo atado, me sofoqué
después de cuatro años y aquel culto absurdo a la inexistente
ayesha-imperfecta; que bueno que se redimió… y que bueno que
perdimos el control en esa ocasión, no hubiese soportado años de
redención, al menos, yo no tengo razón para hacerlo.
Posted at 01:41 AM