7 ELEVEN
Nunca pasé un cumpleaños con ella, ni si quiera se si le
agradaba la idea de festejar, nunca hablamos de eso, ni siquiera cuando tuvimos
que ir “al rescate” de su Madre a quien el viejo cutlass le
había jugado una mal momento. Y en eso terminó su día de
cumpleaños;con toda la familia dentro del spirit, y bien comentaron
después que yo manejaba como taxista, es que no tengo remedio, me es
imposible controlar mis impulsos tras un volante. Eso fue lo más cercano a
una celebración familiar, bueno, además de los festejos
diciembre-enero que no fueron impedimento para nuestra rutina de cervezas y
días juntos.
Ayesha sabía en que 7 eleven vendía vino
californiano; estaba cerca del mix up de la zona rosa, comprábamos un par y
lo bebíamos en el auto o en el metro. Solo nos miraban extrañamente
pero no nos importaba, compartíamos el mini disc player + el tinto
californanio. Nunca más después de dejar de ver a Aye fui a ese 7
eleven, no tengo idea si siguen vendiendo ese tinto, he encontrado carlsberg,
heineken de 500 mil, miller y bud, pero en ningún 7 eleven de la ciudad me
he encontrado con un tinto. Tampoco he vuelto a ir al mix up de la zona rosa; en
mi adolescencia me la pasaba los fines intentando rescatar algún cd de jazz
o decidirme por algún tape-single de 20 pesos. Hice una buena
colección de sencillos, desde el rush de Paula Abdul, hasta el enter
sandman de Metallica, sin embargo, ahora no se dónde han quedado, deben
estar en alguna caja de galletas ritz arrumbada entre toda esta maraña de
cosas que son como una dimensión desconocida en casa.
Desde que
Ayesha se fue, recordaba los 17 de julio como si hubiese celebrado un
cumpleaños con ella o pasado una tarde en un homenaje por la muerte de John
Coltrane. He estado recordando lo del 7 eleven, lo del tinto, lo de aquella gata
blanca que se parece mucho a la pequeña hoolligan que hace un par de meses
llegó toda flaquilla a casa… lo recuerdo todo, lo hago con cierta
añoranza, pero ya no con fervor y dolor; es cierto que Ayesha se llevo todo
de mi, no he recuperado la inmunidad ante el alcohol, no he recuperado mi
escritura, no he tenido ya recorridos brutales-emotivos en auto. Se que no
recuperaré ni tendré de nuevo cualquiera de esas situaciones, aún
así, le recuerdo... y bastante bien, y no tan amargamente como
parecería.
Posted at 11:58 PM