RENUNCIA
De cierta forma yo he llevado mi vida hacía el
“anonimato”; no me dan ganas de ponerme a escribir enfurecidamente,
tampoco quiero perder el tiempo con recuerdos o rescatar “emociones”
que ya ahora no sirven de nada. Mis resacas las comparto solo con los gatos
quienes se tiran al lado mío en la colchoneta y no les importa que tan
bueno o malo sea escribiendo, y menos si en mis pensamientos ronde alguna mujer,
simplemente me acicalan agradecidos. No es ningún secreto todo lo
guardado para con Idalia, sin embargo, he decidido “no
sufrir”, es decir, si la causa del “dolor” es el
deseo, opté por no desear verla más… y no fue fácil,
pasando tiempo con ella me sorprendí como siempre siendo tan diferentes hay
un link muy fuerte que nos hace no ser “extraños”, además,
de lo atractiva que siempre ha sido, pero “hoy más”. Si bien no
es mi intención que ella vuelva a “caer conmigo”, me di cuenta
que yo mucho más rápido que en aquellos años lo haría. El
reactivar mi amor por Idalia no es nada bueno para ambos; aunque ya no soy el
necio y apegado de antes, tarde o temprano Idalia se convertiría de nuevo
en el “target” de todo acerca de mí. No sería tan
duro si supiera que yo podría convertirme en “lo mismo”
para ella, algo que dudo, simplemente por que para hartarse de mi se necesita
muy poco: se necesita una botella de tinto y un cd…
Soy un
hombre casi totalmente inoperante en cuanto a “lo emocional”, muchas
veces hay circunstancias en las cuales puedo yo interactuar. Ya sea con por una
apestosa lectura o gracias a lo que leo cuando viajo en metro. Simplemente no
se que hacer ante una sonrisa, menos ante una pregunta frontal sobre
“Iceberg Slim”. Puede ser que “en el fondo” he
aprendido a renunciar… suena fácil, sin embargo, tan no lo es,
que no pienso en la renuncia a ese único estado confortable: la
ebriedad. Sobrio soy más impulsivo, neurótico, paranoico,
indeseable… entre otras muchas otras “cualidades”. Ebrio
hasta puedo llegar a socializar, el único problema es que por ahora
necesito cada vez más para sentirme “movido” y peor aún,
mantener ese reconfortante estado ya no basta con esa cerveza aguadita indio o
corona, ahora necesito al menos un Vat o un Soplica… bueno hasta el brandy
con agua compartido con el Maestro Felipe Posadas fue un gran
“shot”. Lo insuficiente son los pequeños momentos que me hacen
escribir; muy pronto necesitaré no solo el alcohol, no solo
recuerditos… necesitaré algo físico, necesito ya
urgentemente a esa mujer heroica imperfecta, o a la mujer perfecta, pero
necesito que me jodan un poco para escribirles. Estoy dispuesto a enamorarme de
una cyborg, o de nuevo de una junky, lo único que esperaría es que
como Ayesha, creyera un poco en mi. Solo lo suficiente… lo suficiente,
como para que las resacas sean una extensión de un vínculo.
Posted at 08:20 PM