Jue - Diciembre 11, 2008

VODKA POLACO



Esta vez no es que me haya equivocado, ja… simplemente eso del síndrome Nabokov (Lolita) realmente solo es una idea romántica. Qué mierdas se puede hacer con una chica de 19 años, solo follar, son muy “ locas” o muy “maduras”, bahhhh, no tienen ni idea de muchas cosas, solo aprovechan sus tetas firmes y sus caritas tiernas. Lo demás solo es falacia, y de parte de ellas sentirse un poco más protegidas. Pero que protección puedo darles yo, jaaa… ninguna, si me quedo dormido-ebrio porque me aburren, si no tengo erecciones u odio su puta musiquita de trova. No, no sirvo para las de 19, tampoco para las de 23 y mucho menos para las de mi edad. Ya todas señoras buscan peores frivolidades que las mías; así, que dejo mis impulsos por conocer, por follar, por beber con alguien, y me retiro de toda acción social-amorosa-sexual con las mujeres de 19 a 33, o me busco una de 50, o voy a estar jodido para siempre. Aunque la opción de “renunciar” sigue vigente; qué más da amanecer sin unas tetas al lado, qué más da no compartir estados etílicos, hay que renunciar… y hacerlo bien. Espero que mi cabeza ya no de vueltas después de unos shots de soplica, de repente me entra la soledad y me comunico con estupidas de 19 o igual con Nancys o Lauras, ja…las relaciones apestan, no se cómo la gente puede “enamorarse” o ceder para quedar bien. Me importa una mierda el quedar bien, lo único que he buscado estos años es paz, si, solo quiero sentarme a escuchar a Coltrane y beberme un soplica más, sin interrupciones, sin falsos mensajitos en el msn, sin llamaditas cutres, porque si estoy ebrio, contesto exaltado y con mucha razón lleno de odios para “con ellas”.

Lo ocasional está bien y si no les vuelvo a ver mejor; en estos días solo sueño con terremotos, con Idalia… ja con los gatos presintiendo terremotos, con amanecer debajo de un una casa derruida. También tuve un sueño muy extraño, los gatos se convertían en chamacos y la madre era Karina, ja… eran 4 niñas y uno niño a los que cuidaba. Me di cuenta al despertar que mi afecto por los gatos se debe a esa idea paternal que se me despertó de repente. Los gatos no se quejan de mis borracheras, solo me miran fijamente y se tiran sobre la mesa importándoles poco el olor a cerveza re-fermentada. Definitivamente me quedo así: sin tetas firmes, con mi vodka polaco y con esos “sueños” que si no los tomara como eso, me volverían loco.

Posted at 11:19 PM    


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