Consagrando a las Familias a los Corazones Unidos

 Viene Santo Tomás de Aquino.  Se hinca y ora ante el sagrario.  Dice:  “Alabado sea Jesús.”  Se sienta (con gran esfuerzo).  Continúa:  “Tú sabes que los tiempos son peligrosos.  Hay mucha especulación acerca del futuro.  La gente vive con miedo, no confía.  Es tiempo de que las familias se consagren a los Corazones Unidos y que hagan una consagración personal a la Llama del Amor Santo. Esto será como la sangre del cordero en el portal de sus corazones y sus hogares.  El mal pasará sobre ellos y por ellos.” 31 Octubre 2001

INSTRUCCIONES

1.   Reúnan a su familia.

2.   Lean los dos pasajes de la Sagrada Escritura.

3.   Recen las tres oraciones que aquí se dan.

4.   Coloquen en su hogar las Imágenes de los Corazones Unidos, y de María, Refugio del Amor Santo.

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Pasajes de la Sagrada Escritura

“Pues ahora he escogido y santificado esta Casa, para que en ella permanezca Mi Nombre para siempre.  Allí estarán Mis Ojos y Mi Corazón todos los días.” 2 Cr 7,16

“Luego tomarán la sangre y untarán las dos jambas y el dintel de las casas donde lo coman...  La sangre será vuestra señal en las casas donde moráis. Cuando Yo vea la sangre pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando Yo hiera el país de Egipto.”        Éxodo, 12, 7 y 13

 Consagración a la Llama del Amor Santo

 Inmaculado Corazón de María, humildemente te pido que lleves mi corazón a la Llama del Amor Santo, que es el refugio espiritual de toda la humanidad.  No veas mis faltas, ni mis fallas, más bien permite que estas iniquidades sean quemadas por esta Llama purificadora.

 A través del Amor Santo, ayúdame a ser santificado en el momento presente, y al hacerlo, darte a Ti, querida Madre, cada uno de mis pensamientos, palabras y obras. Tómame y úsame de acuerdo a lo que te sea agradable.  Permíteme ser Tu instrumento en el mundo, todo para la mayor gloria de Dios hacia Tu victorioso Reino.  Amén.               (Nuestra Señora, 16 de Abril de 1995.  Domingo de Pascua)

  Ofrecimiento de los Hogares a María, Refugio del Amor Santo

 María, mi Madre, mi Fortaleza, Refugio del Amor Santo, santifica esta casa a través del Amor Santo.  Abre el corazón hacia la santidad a todos los que habitan aquí.  Guíanos a través del camino del Amor Santo.  Vence sobre todo mal, aun si es una fuerza desconocida dentro de estas paredes, un hábito seductor o algún apego voluntario que hayamos escogido nosotros mismos.  Haz de esta casa un Santuario del Amor Santo.  Amén.

  Consagración de las Familias a los Corazones Unidos de Jesús y María

Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María, Ustedes son uno al desear la salvación, santidad y santificación de cada alma. Consagramos a Ustedes nuestra familia buscando Su Victoria en nuestros corazones y en el mundo. Reconocemos la perfección de Su misericordia en el pasado, la abundancia de Su providencia en el futuro y la suprema soberanía de la Divina Voluntad del Padre en el momento presente.  Deseamos ser parte de Su reinado triunfante que comienza en este momento  presente con nuestro “sí” al Amor Santo y Divino.  Con la ayuda de Su gracia queremos vivir esta consagración en cada momento futuro.  Así estaremos unidos en Su triunfo, queridos Corazones Unidos de Jesús y María.  Amén.

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 Jesús dice: “Hay muchas gracias que son desconocidas para el mundo y que estoy dispuesto a dar a cada alma.  Estas gracias nunca las piden ni las solicitan y, por lo tanto, no florecen en el mundo. Pero hoy les estoy dando una consagración a Nuestros Corazones Unidos específica- mente para las familias. Este ofrecimiento de la familia hacia la victoria de Nuestros Corazones Unidos no es solamente para algunos, sino para toda la gente, todas las naciones.  Muchas y particulares gracias serán otorgadas a las familias que se consagren de esta manera.  Los miembros de las familias que rehúsen participar de esta consagración quedarán fuera del círculo de  gracia que rodea a los miembros de las familias consagradas, pero serán extendidas muchas gracias para su conversión que de otra manera no tendrían.  Cuando hablo de la familia, me refiero a los que son de la misma sangre o que son un matrimonio.” 

“Les he prometido, Mis hermanos y hermanas, estar con ustedes hasta el fin de los tiempos, tal como lo saben ustedes ahora.”

  “Mi gracia los rodeará y los sostendrá a través de esta consagración, igual en los tiempos buenos o malos.  Cada dificultad les ganará méritos a través de su rendición al Amor Divino. Su familia estará unida si responden a la gracia que Yo les ofrezco.  Y ustedes, Mis hermanos y hermanas, compartirán la victoria de Nuestros Corazones Unidos en la tierra y en el Cielo cuando respondan a estas gracias.”        regresar