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Continuando con la historia de mi bautizo marinero, y debiendo a estas memorias la sinceridad que meritan, nuestro profe el japo, a pesar de su ligereza y desapego por la salud y aún la vida del alumnado a su cargo, se reveló como un competente maestro y tras escuetas lecciones teóricas sobre nudos y mareas, los peligros y azares de navegar por la bahía de San Francisco y un ligero avance de la nomenclatura marinera de los múltiples y variados aparejos del velerillo, ya curiosa y arcana en nuestra lengua materna, cuanto más en una foránea, nos hicimos a la mar sin mayores percances.

Tras varios ensayos de izar y arriar el velamen en puerto, y siguiendo las detalladas instrucciones del japo, hicimos varios ejercicios de aparcar y desaparcar el barco, o amarrar y desamarrar como más específicamente se denomina, que solventamos para mi asombro sin la previsible consecuencia de tener que acabar en el taller de Chapa y Pintura más cercano, bien para nosotros, bien para el desafortunado que se encontrara amarrado en nuestras inmediaciones.

Solventado ese trámite, salimos a la mar provistos de unos coquetos chalecos salvavidas y bajo la recelosa mirada del profe. Intuyo que, inteligentemente por su parte, no debería tener mucha confianza en nuestra destreza marinera, ya que el primer y único ejercicio que hicimos en el mar abierto fue el de recuperar repetidamente un ficticio (simulado con dos botes de detergente) miembro de la tripulación o del pasaje que, accidentalmente, hubiera dado con sus huesos en el agua.

Huelga decir que, no obstante nuestros desmañados esfuerzos por acercar el barco al supuesto tipo en trance de ahogarse, no había manera. Tras varios intentos vanos, alternádonos los aprendices de marinero al timón y al aparejo , la confusión y el desasosiego iba haciendo mella en la novel tripulación, sentimiento que se veía azuzado por las imprecaciones del profe, que no dejaba de hacernos ver que, si por nosotros hubiera sido, nuestro supuesto amigo en el agua haría ya tiempo que hubiera muerto de hipotermia y hubiera acabado sus días como pasto de los innumerables pescados y otros seres marinos que presumo habitan éstas aguas, y digo presumo porque nunca se me ocurrió meter la cabeza debajo del agua para, mediante el sentido de la vista, confirmar dicha hipótesis.

Si no hubiera sido porque no tenia la mas mínima idea de cómo regresar a puerto sano y salvo, y mucho menos creo que la tuviera el resto de mis involuntarios compañeros de fatigas, no hubiera dudado en tirar al japo por la borda en un descuido del mismo, si bien hubiera tenido que hacerlo con precaución y cautela pues, según nos contó, también era instructor de judo, jiujitsu y otros deportes marciales varios por lo que, en caso de fallar el primer intento, raramente hubiera tenido la ocasión de un segundo y si muchas probabilidades de ser objeto de su venganza e inquina. Así pues, me guarde bien de hacerlo pero no porque me faltaran las ganas.

Como colofón a esta aventura he de decir a fuer de ser sincero que entre una tripulacion de cuatro personas logre colocarme el segundo por la cola en cuanto a patosería, dada desdeñable hazaña para el que esto escribe que además, y para poneros en contexto, se tenia que manejar en una lengua que escasamente domina (el inglés) en un medio que le resulta ajeno (la mar salada) y en un ingenio diseñado por un enemigo de la raza humana (el velero).

El próximo fin de semana tenemos la continuación de este vía crucis, del que daré cumplida cobertura.

Hasta pronto entonces.
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Otra significativa novedad es que Elena y el que suscribe se apuntaron – Elena pletórica de energía y entusiasmos y el que suscribe un tanto a regañadientes y refunfuñando - a un Curso de Vela, en la reconocida escuela Spinnaker ya que daba mucha envidia ver los barquitos dándose pingos en la bahía desde la gloriosa terraza de nuestra no menos gloriosa morada, y del que ya hemos pasado las primeras lecciones.

Así pues, el sábado por la mañanita nos levantamos a diana floreada, bastante más temprano que para ir al curro, a dirigirnos al muelle 40, donde un japonés ex Navy Officer e instructor de, entre otras cosas, paracaidismo o su más sofisticada versión de skydiving, nos daba las primeras nociones de cómo hacer los nudos y otros arcanos del mundo de la marinería.

Mientras tanto se entretenía él y nos entretenía a nosotros relatándonos entretenidas aventuras de cómo, siendo instructor de paracaidismo o skydiving, que no me enteré muy bien, uno de sus malhadados alumnos, siendo, como luego se comprobará, para su desgracia, zurdo, no atinó a en su debido momento a tirar de la correspondiente argolla que suelta el paracaídas, situada para su desgracia en el lado derecho, y dando, como consecuencia, con sus huesos en la tierra desde una altura de 5 ó 6 mil metros y sin amortiguación alguna, con las consecuencias que todos vosotros sin duda habréis previsto y en las que no quiero abundar en el desconocimiento de que las lecturas de estas memorias os pillen antes, durante o después de la comida.

Como el buen hombre relataba esto sin un atisbo de remordimiento, examen de conciencia o propósito de enmienda por la responsabilidad que pudiera corresponderle por ello, no contribuyó ni un ápice a mi tranquilidad de espíritu a la hora de enrolarme en un viaje que podría devenir en azaroso y erizado de peligros en unas aguas gélidas, con corrientes traicioneras y aviesas y con, si bien no frecuentes, si ocasionales tiburones y barracudas.

No fué sino haciendo alarde de valor y entereza de animo y para evitar los comentarios de “Cobarde gallina, capitán de las sardinas” con los que sin duda Elena me habría regalado, que me embarque en la cáscara de nuez de nombre “First Class” sin duda bautizado así por alguien con gusto y talento para la ironía, pues en medio de los suntuosos yates y deslumbrantes veleros que le hacían compañía en el embarcadero de San Francisco que compartían, mas bien parecía un escarabajo pelotero entre aves del paraíso y tigres albinos. Pero no me quedo mas remedio que hacer de tripas corazón y hacerme a la mar en el susodicho “First Class”

Bien, pues llegados aquí y en la mejor tradición de los culebrones venezolanos y, para los mas entrados en edad, los seriales y dramones de Don Guillermo Sautier Casaseca, que Dios conserve en su gloria, voy a dejar en momento tan emocionante esta aventura, para provocar, no tengo empacho en decirlo, que vengáis a visitarme, si bien virtualmente, con mas frecuencia y asiduidad.

Continuará.
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Lo prometido es deuda
Tal como os había prometido, voy a escribir más. Más variado y más completo. Ahora no sólo tendréis noticias de mis andanzas, venturas y desventuras, sino que también salpimentare estas páginas con enlaces, fotos, chascarrillos, chismes, tonteridas españolas y todas esas cosas que hacen nuestra vida, si no más dichosa, si más solazada.

Un buen ejemplo de algo que me ha sorprendido la pasada semana es este pavo, Bansky; un tipo que siguiendo la tradición del arte mas gamberro – él mismo se autocalifica como “terrorist art” se dedica a colgar sus piezas subrepticiamente en los museos de todo el mundo universo. Pero no son piezas cualesquiera. Véase:

http://www.banksy.co.uk/indoors/03.html

Este simpático descubrimiento me deparó el “momento Profidén de la semana” (Sección que pasará a ser fija, y que recogerá la anécdota que me haya hecho sonreír de oreja a oreja, apéndices ambos bien desarrollados en mi persona, durante la semana anterior)

Aprovecho también para hacer un llamado a los que esto leéis para que difundáis la existencia y contenido de este blog a todas y todos los que creáis oportuno para que así puedan disfrutar y tener un rato de distracción con mis andanzas y aventuras.

Y si encontráis gozo y solaz en ellas, lo único que solicito de vosotros es que recéis una oración, mantra, plegaria, rogativo o lo que sea al dios, santo o fuerza energética universal de vuestro antojo, pues siendo ateo y descreído por naturaleza, en el caso de que por ventura estuviera errado en mis suposiciones y creencias, no me vendría mal la abogacía e intervención de todos los santos, lamas, chamanes, patriarcas y otros mediadores divinos que pueda agenciarme.

Volviendo a las andanzas de mi vida privada, que cada vez lo es menos por mor de este blog, paso a relatar los acontecimientos más significativos de la pasada semana.

Llegaron las visitas: Hace unos días Jabibi y Lucia y ayer Marta Pueyo y Manolo. Los primero se alojaron, y en el momento de escribir la presente aún se alojan, en casa de Aitor. Los últimos se alojan de momento en la mía. Estamos a la espera de que también caiga por aquí Juanito Silva y todos juntitos se vayan de excursión a recorrer los salvajes parajes de este no menos asilvestrado país en una fregoneta – caravana - motorhome que Jabibi y Aitor han medio apalabrado por interne hace unos días. El trayecto ni ellos mismos lo saben. Pero vienen más noticias interesantes. Permanezcan en contacto.
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Instrucciones de uso
Queridos hijos en Cristo:

Ya hace mucho que no recibís noticias mías. Y esto se va a acabar. Los que sois primerizos en visitar esta sarta de despropósitos no notaréis nada raro (por supuesto, si es que es la primera vez. Sería como pedir “Por favor, el que no esté presente que levante la mano” o su más moderna y aún más cretina versión “ si no recibes este email, por favor contesta y dímelo”).

Los que sois asiduos veréis que he mejorado un poco la apariencia de este comunicado, que lo he transformado en un blog como está mandado y que para facilitar y estimular la interacción de las gentes entre si mismas y de las susodichas gentes con el que suscribe, he abierto, como en todo blog que se precie, mecanismos de respuesta en numero de dos:

NUMERO UNO: El imprescindible y nunca bien ponderado EMILIO, para el que encontraréis un enlace al final de cada página con el sugestivo titulo de “Pincha aquí y escribe, hostias” en el que simplemente pinchado, que no pinchándoos, que el estupefaciente recreativo administrado en vena esta cada vez peor visto, podréis mandarme un mensaje particular y privado a una cuenta de correo que mantengo exclusivamente para este blog.

Las – siento decirlo - pocas entre vosotras que habéis mandado fotos en negligé y las aún menos que habéis mandado fotos SIN negligé, podéis seguir haciéndolo por este seguro sistema, dado que yo, y solo yo, tengo acceso a esa información y prometo no publicarlas en futuros posts para mofa y cuchufleta de las desvergonzadas. Ellas saben a quiénes me refiero.

A los que contesten por este sistema, prometo responderles personalmente con un mensaje dedicado y si fuera posible, oloroso, aunque de momento me temo que la tecnología no lo permite, con un emilio perfumando con lavanda inglesa de Gal o vetiver de Puig, a elegir, en lugar de que se tengan que enterar de mis andanzas por este tablón de anuncios, ahora mutado en moderno blog.

NUMERO DOS: Amen del Emilio, y como novedad novedosa, he habilitado los COMENTARIOS, sitos al final de cada post bajo el epígrafe de “Comments”, que preveo y anticipo fuente de diversión y regocijo sin cuento, ya que permite a todos los que lean y decidan, como su propio nombre sugiere, comentar lo leído, que pueden hacerlo, y de esta manera sus comentarios y aportaciones serán publicados, sin mas censura que la propia discreción y buen gusto, que, al igual que el valor en el de infausto recuerdo para unos, grato para otros y ausente para los más Servicio Militar, “se les supone”, aunque luego vaya usted a saber.

Esta ingeniosa novedad juega con la psique o psiqué del lector, que nunca me aclaré yo muy bien con estos términos foráneos, manteniendo en la balanza el voyeurismo que todos llevamos dentro “ Si este merluzo ha logrado escribir todo esto, yo también puedo publicar, aunque sean mis desvaríos y descerebres. Se va a cagar con los comentarios”, la vergüenza “Si escribo aquí lo que me gustaría hacer con él en una habitación a contraluz voy a despertar los celos y la inquina del resto de las lectoras” y también con la consciencia de las propias limitaciones “No se me ocurre nada. Esto debe ser lo que llaman el bloqueo del escritor” dado que lo que escribáis en comentarios lo podrá ver cualquiera de los no demasiado numerosos, de momento, visitantes de este blog.

Otras novedades novedosas son:

Que publicare (en el rollito este de los blogs se dice posteare. A mi me suena a tomar postre, algo a lo que llevo castigado sin desde mi mas tierna infancia) con mas frecuencia, si no a diario, por lo que no os mandare mails de aviso. Así pues tendréis que entrar en el blog con la frecuencia que os venga en gana para enteraros de lo último. Lo recomendable es entrar una vez por semana porque prometo publicar bastante más..

Que siempre estará en la misma dirección URL, ésta que estáis visitando, que podéis (y debéis) incluir en favoritos, consultar cuando queráis y siempre podréis acceder al ultimo capitulo con opción a echarle un veo a los anteriores. Lo mejor es meterlo en las alertas para abrirlo el lunes por la mañana y empezar la semana desternillándoos de mis desdichas o regocijándoos en mis alegrías, ambas cosas muy gratas

Con estas instrucciones y la sesión de fotos, algunas enigmáticas y otras sicalípticas, hechas mayormente por Elena o Aitor, a mi no me llamo Dios Nuestro Señor por ese camino, que acompañan esto me despido de todos ustedes hasta mañana o el lunes, en que empezare a postear como loco y a comentar éstas fotos y otras que pienso añadir, así como aventuras frescas, frescas.

Besitos en las corvas.

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