Capítulo 7/costumbres bizarras
02/10/05 12:13
Las
Apuestas - Porras de los Bares.
Una de las - entre tantas - cosas que me sorprendió cuando visité esos bares cutres que me son tan caros es que en la pared había esas típicas hojas de porra donde la gente iba apostando y apuntando sus nombres en los cuadrados pero ESTOS NO INDICABAN A PRIORI RESULTADO ALGUNO. Quedó anotado en el capítulo "misterio sin resolver"
I.-
Mis queridas y queridos amigas y amigos (adjetivos estos redundantes y epítetos, puesto que si así no os considerara no estaríais recibiendo estos mensajes, salvo que por mor de las capacidades, utilidades y ventajas que la muy novedosa tecnología del correo por Internet aporta, alguno de los anteriormente citados haya decidido a su albur y sin encomendarse a Dios ni al Diablo fowardear este mensaje con liberalidad a sus propios y respectivos contactos, llegando este a manos de personas para mi desconocidas, requisito tal, el del conocimiento previo, imprescindible a mi juicio para cultivar no ya una buena, sino una plana y simple amistad. Si así fuera el caso, vaya mi deseo a unos y a otros de que disfruten y se regocijen con estas mis particulares y quizá algo desequilibradas reflexiones)
La primera de esta serie de Costumbres Bizarras que me propongo señalar con periodicidad variable no es propiamente particular de este país de lunáticos y perturbados, sino compartida - en mi experiencia - por todas las escuelas especializadas en la enseñanza de idiomas extranjeros (para los estudiantes, porque generalmente dichas lenguas o incluso dialectos son propios del país donde se enseña y de sus gentes, de las que generalmente se extraen los profesores y profesoras que las imparten, circunstancia esta nada extraña puesto que ¿donde mas conveniente aprender un idioma diferente al propio que donde sus gentes lo ejercitan y utilizan en sus diarios quehaceres?)
La costumbre a la que me refiero afecta mayormente a los estudiantes salientes que, al finalizar su periodo lectivo, insisten con virulento encono en hacer y hacerse fotos de y con toda la clase, incluyendo especialmente al profesor o profesora, o profesora y profesor (que nunca se en que orden citarlos debido a los misteriosos e intrincados procesos en permanente mudanza del protocolo de lo políticamente correcto que aquí impera considerándose ora uno, ora otro discriminación positiva o negativa y volviéndonos locos a los profanos en tan descerebrada costumbre)
Tengo yo para mi interin que, dado que en los tiempos que corren la mayoría de ellas - las fotos - se hacen con modernas cámaras digitales, el propósito de las mismas es "adornar" (mediante los también modernos - y de complicadísimo manejo para los que dedicamos nuestro asueto infantil a dreas, churromediamangamangaenteras y otros juegos de violencia física real en lugar de la figurada de la Nintendo 64 y sus muchos y mas sofisticados descendientes - programas de tratamiento digital de la imagen) con orejas de burro, capirotes, sambenitos, cuernos y otros símbolos vejatorios a los compañeros que les resultaran especialmente antipáticos, para regocijo y solaz de sus amigos y parientes (del que hace y modifica la foto, no del compañero así insultado en su desconocimiento e ignorancia)
Dada la costumbre antes citada de hacer extensivas y prácticamente publicas nuestras experiencias, por banales e intrascendentes que estas sean, a través de la red WWW (costumbre esta mucho mas perniciosa por popular y extendida que su reconocido y temido antepasado ¿quieres ver el video de mi boda / las diapos de mis vacas?) y su devastador efecto multiplicador os rogaría que si a lo largo de vuestra vida, que aprovecho para desearos larga, prospera y colma de felicidades y venturas, alguna vez os llegara una foto del que esto os remite entre una caterva de alumnos (se puede adivinar la condición de alumnos por la presencia inexcusable del profesor o profesora, o profesora o profesor, con la pizarra al fondo) digitalmente modificada para escarnio mío, me la hagáis llegar sin tardanza con el objeto de identificar al culpable y hacer que reciba (mi) justificada y (su) merecida venganza, y, quien sabe, una denuncia por menoscabo de la propia imagen que, dadas las extrañas peculiaridades del sistema judicial aquí imperante, pudiera llegar a reportarme pingues beneficios. Si tan venturoso caso se diera, no dudaría en repartir generosamente las ganancias con el suministrador del proverbial documento y prueba testimonial, sea digital, sea sobre soporte físico.
Otro protocolo inexcusable en estos casos es el intercambio con los compañeros de direcciones reales y virtuales con los supuestos objetivos respectivos de escribirnos vía e mail o/y visitarnos en nuestras propias personas bien univoca, bien biunivocamente en el futuro (propiedades estas perennemente asociadas en mi corteza cerebral a los diagramas de Euler-Venn de tan infausto recuerdo, y que con tanta sangre, sudor y lagrimas me hicieron asimilar en mi infancia y ahora tengo entendido venturosamente extintos de los modernos planes educativos, para descanso de las nuevas generaciones que, ignorantes de la que se han librado, asociaran sin duda los nombres de estos dos nefandos individuos, en el improbable caso de que alguna vez los oigan, al de sendos personajes de Bola de Dragón o Harry Potter).
Este intercambio de direcciones y otros datos personales que los mas aplicados completan con la rigurosidad y extensión generalmente reservadas al padrón municipal, viene generalmente acompañado de parabienes y venturosos deseos recíprocos entre los que se van y los que se quedan y los que se quedan y los que se van, y encomiendas a futuras correspondencias e (insisto por lo irracional y memo de la conducta) incluso visitas personales, en la segura esperanza de que nunca llegaran a materializarse, porque me gustaría ver el careto de cualquiera de ellos o ellas si un buen día me plantara en Osaka o Montevideo o Tombouktu con la manifiesta intención de disfrutar, quien sabe si indefinidamente, de la tan alegre e incautamente ofrecida hospitalidad.
Aunque bien pensado, me permitiría hacer una gira por medio mundo universo, ya que dicha costumbre, y dado el elevadísimo índice de rotación de los estudiantes de clase, me ha permitido recolectar (las colecciono como antaño coleccionaba cromos. A este paso voy a alcanzar los mas difíciles que tradicionalmente y durante gran parte de mi infancia han sido el Padre Esquimal, la Hija Zulú y la Abuela Malgache) en escasos tres meses mas de 60 direcciones físicas y virtuales que cubren (las físicas, puesto que las virtuales tengo entendido están alojadas en el hiperespacio, de mas que dudosa ubicación al menos para el que esto os escribe) todo el Centro y Sudeste asiático, la Rusia Europea, las mas partes del Afrecha Negra (supongo que algún cacique bantu u hotentote habrá logrado, quien sabe por que medios, trapichear con la escuela la educación de su vástago o vástago en la lengua inglesa mediante trueque o intercambio por la materia prima mas abundante en esos lares, léase, mano de obra esclava. Quizá sea por eso que una recepcionista y el portero de la escuela son negros y mal encarados, pues es sabido que el trabajo pobremente remunerado y mas aun el que se realiza sin estipendio alguno no contribuye precisamente a fomentar el buen humor de sus - a la fuerza - practicantes) así como algunas plazas en Europa, una pequeña parte de Hispanoamérica y algunas otras localizaciones (pocas) en el resto del globo.
No obstante albergo bien fundadas sospechas y precauciones por cuanto muchos de mis compañeros estudiantes con gran disimulo daban al resto de estudiantes una dirección y a mi otra, haciendo lotes de papelitos y asignándome a mi siempre el de abajo, subterfugio que esta lejos de resultarme ajeno, pues yo también he practicado con profusión y alcanzado un alto grado de maestría en la suerte de hacer fulliqui o fullique con los cromos, sustituyendo con singular pericia - dolorosamente adquirida por cuando era sorprendido y dada mi condición de alfeñique - Uriticoechea, que la tx estaba lejos se ser bien vista, por Sol o viceversa, según fuera de mi conveniencia e interés.
Esta singular conducta por parte de los que suponía mis amigos y amigas, o amigas y amigos, estoy seguro alberga aviesos propósitos que me previenen de iniciar semejante viaje de aventura.
Y así doy fin a esta primera entrega. Lamento no poder adelantaros el contenido de la segunda, como he observado es costumbre entre los mas afamados y prestigiosos articulistas, no porque mi religión u otros principios morales me lo impidan por el carácter anticipador de un futuro a todas luces incierto, sino porque la variedad y surtido de temas que aparecen cotidianamente delante de mis ojos y el resto de mis sentidos (que enumero: oído, tacto, gusto, olfato, sexto y séptimo, no estando muy seguro de en que consiste este ultimo) hace muy difícil elegir uno o unos o varios, significando y discriminando positivamente los elegidos y negativamente los vedados del resto, lo que sin duda me haría incurrir en incorrección política.
Queden ustedes con Dios.
Ezequiel.
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Capítulo 6
02/10/05 12:12
Queridos
todos y todas:
Aunque hace relativamente poco que os remití la ultima entrega de esta crónica, razones de peso y aventuras de fuste me hacen adelantar esta sexta entrega de mis avatares y reflexiones en este bárbaro y extranjero país, a las que doy comienzo sin mas dilación ni tardanza.
Habiase vuestro amigo - o conocido si acaso no quisierais honrarme con este tratamiento - y cronista en uno de los bastantes que tiene por costumbre frecuentar "bares de mala muerte". Este, un tugurio oscuro, lóbrego y lleno de graffiti y mugre, poblado abundantemente con toda seguridad por ratas, cucarachas y otros parásitos (incluyo en esta ultima especie a la gran mayoría de sus clientes, perteneciendo estos a la subespecie "sociales"), sito en la Segunda Avenida esquina con la Calle Uno, y denominado por algunos de los anteriormente citados parásitos de dos patas, (y esa es toda la seguridad y certeza que de momento y sobre su nombre puedo proporcionaros) Mars Bar, dato este difícil de deducir a primera vista, pues no consta en letrero, neon ni signo externo ni interno alguno, sino que tuve que preguntarlo, a posteriori de lo que paso a relataros en breve, de viva voz, pues no deseaba olvidar de ninguna manera el nombre de una plaza que tan honda huella había de dejar en mi memoria y cuando hayáis leído esto sin duda en la vuestra.
Allí me hallaba pues, mediada la tarde y en los prolegómenos de la noche del allí día de los inocentes, aquí una noche cualquiera, pues celebran esa sana costumbre de gamberradas y cuchufletas el uno de abril, sentado en una desvencijada banqueta de la que rebosaba el relleno de gomaespuma por ambos lados merced a varios cortes en el eskai practicados sin duda por afilada navaja, y acodado en su larga barra refrescándome las entrañas con una (la segunda) cerveza de marca "Yuengling" que, contra todo pronostico que pudierais aventurar, no es de procedencia o antecedentes orientales, sino manufacturada en la primera destilería establecida en suelo americano, no se si por un colono chino, japonés, vietnamita o de la antaño Indochina hogaño Burma o Myanmar, o por un aborigen del país con un muy desarrollado gusto por los nombres exóticos.
Preparación para la nochevieja.
P.D. Debido a numerosas peticiones de los destinatarios, suprimo los acentos ortográficos, que no los diacríticos que carecen de expresión escrita, no porque me haya olvidado de mis obligaciones con mi materna lengua y su añeja, corroída y cada vez menos respetable y respetada ortodoxia, sino que por mor de la electrónica transmisión de estas crónicas por el hiperespacio virtual y esas zarandajas se van quedando por el camino, posiblemente, como las miguitas de pan en el cuento de Pulgarcito, para ir dejando un rastro que permita, en caso de perdida o extravió del texto en los inextricables vericuetos de las que sospecho insondables negruras de dicho hiperespacio, que este pueda encontrar el camino de vuelta a la casa (en este caso ordenador) de origen.
No dejo de preguntarme si dichas tildes ortográficas llegan a recalar en otro texto correspondiente a la trayectoria epistolar de otra distinta persona, sembrando en el mismo parecido caos y confusión que antaño sembraran en los míos.
En todo caso este misterio no deja de igualar, si no superar, a los muy afamados y reconocidos por nuestra Santa Madre Iglesia de la Santísima Trinidad, la Resurrección de la Carne o la Transmutación del Pan y el Vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
Por si acaso, y no queriendo dejar el texto incompleto, os envío una generosa ración de ellos sueltos, para que los coloquéis sobre las vocales que hubieren menester al modo de las antiguas letras transferibles de Letraset y otras marcas no por piratas menos útiles y aplicadas (va para ti, Inma, que seguro que todavía tienes abundante stock de ellas. Consérvalas porque dentro de poco pasaran de la situación de debris a la de piezas museísticas)
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Capitulo 5
02/10/05 12:11
Perdonad
por dejaros desatendidos todo este tiempo, pero la más
absoluta de las vagancias ha hecho presa en mí. Me he
deshecho prácticamente por completo de mi insomnio
galopante y el Ezequiel de tendencias marmotescas que
muchos de vosotros habéis conocido bien ha vuelto a su
ser natural.
No puedo dejar de recordar las palabras del Rulos cuando empece a sufrir de insomnio diciéndome que no dormía porque ya había gastado alegremente y sin mesura mi cupo de horas de sueño y ahora estaba condenado in aeternis a una vida de lechuza, a lo que contesté con gran alegría y alborozo que si realmente la vida se regía por el sistema de cupos estaba de enhorabuena, porque si bien había gastado todos los cupones de sueño, me debían quedar cientos de miles de ellos de follar como un loco, y mucho tiempo de vigilia para hacerlo. No tengo empacho en admitir que los voy gastando con mucha menos prodigalidad de la que me gustaría. Por mucho que digan las guías turísticas y otros engañabobos, las oportunidades de pecar contra el sexto no abundan por estos pagos, al menos para vuestro triste y atribulado cronista.
La Navidad está en su ecuador cuando esto os escribo y el único dato alegre y dicharachero que he podido observar - y que dedico a mis compañeros de cofradía de Nuestro Padre Genarín - es una sana costumbre del mismo tipo de gamberreo que la mencionada: Un montón de perversores de las edulcoradas y familiares costumbres navideñas quedan citados (por Internet) en un sitio secreto para los no iniciados, todos los oficiantes vestidos de Santa Claus y borrachos como cubas, y comienzan una gira anárquica y tumultuosa por todo Nueva York; se dedican a molestar a los transeúntes y turistas a gritos de Ho-Ho-Ho con aliento etílico, vandalear en tiendas y almacenes y, en definitiva, a sembrar el desconcierto y el desparrame allí por donde pasan (metro, autobuses, etc.) y a escabullirse de los agentes del orden y otras fuerzas vivas, como los porteros tamaño armario que, avisados de la inminencia de la procesión (aquí "parade") y su naturaleza festiva y algarabesca hacen de cancerberos en los emporios del comercio y otras localizaciones vedadas a tan alegre y dicharachera cofradía.
Me enteré demasiado tarde de esta sana costumbre (la misma víspera) y no hace falta que os diga que puse todo mi empeño en sumarme a tan poco ortodoxo evento. Incluso pensé en conseguir un traje de Rey Mago (evidentemente, no de Baltasar, puesto que dicho color aquí esta sobrerrepresentado) para añadir un punto de diversidad e internacionalidad a la procesión en una especie de cameo - artista invitado. Incluso estuve toda la mañana intentando coincidir con ellos en los sitios que tradicionalmente visitan (Macy, Times Square, Union Square, etc.) pero no lo logré este año, si bien lo tengo anotado en la agenda para el año que viene si es que, como está relativamente previsto, me coge por estos lares.
En el inglés he llegado a un cierto estancamiento debido en parte a mi dureza de oído y entendederas para comprender lo que me dicen y en parte porque mi clase es de "baja velocidad",(aquí se llevan mucho los eufemismos de lo políticamente correcto. Este podría valer para una mezcla de lasitud y cortedad mental al 50%)
Esta lentitud viene causada principalmente por el autismo de los asiáticos, cuya cultura y formación le previene de abrir la boca cuando no están seguros de que lo que tienen intención de decir es absolutamente adecuado y, lo que es más importante, correcto, lo que no ayuda mucho en una clase de idiomas y contrasta profundamente con mi manifiesta exuberancia verbal eso sí, trufada de meteduras de pata.
Entre esto, mi conocida arrogancia y deseos de destacar y el hecho de que, entre una panda de quinceañeros ricos en año sabático sea el único en clase que demande a la profe abundante homework, que hace extensivo a los demás, me hace ser aborrecido profundamente por mis compañeros de clase que estoy seguro de que si pudieran no dudarían en robarme el bocadillo en el recreo y tirarme al suelo y patearme las gafas de las que, afortunadamente y con excelente criterio, prescindí antes de mi viaje.
Tampoco la profe me aprecia mucho y estoy seguro de que me considera una versión talludita del Repelente Niño Vicente que todos hemos conocido y odiado en nuestra infancia. Ésta, una judía en sus early 40´s con aires de liberada pero profundamente imbuída de ese arraigado complejo de culpa que comparten todos los de su raza y religión, me dirigió una de las miradas de Gorgona más asesinas que me ha sido dado recibir cuando, ante su solicitud de contar un bonito chiste como ejercicio de soltura oral me decidí por el corto y clásico "¿Por qué las mujeres fingen el orgasmo?. Porque se creen que nos importa" que fue recibido con estupefacción, asombro y boquitas tapadas pudorosamente con la mano por parte de la sección asiática y quinceañera de la clase, y con manifiesta indignación por parte de la hebrea representante del cuerpo docente.
Estas últimas dos semanas vino Elena Castañon a hacerme una visita (a ver si vamos tomando nota) y he estado haciendo - relativamente, y a ratos libres - de guía turístico, a veces un poco refunfuñante.
Recuerdo haber leído hace algún tiempo algo sobre la radiación de fondo del universo, una especie de ubicuo y omnipresente murmullo continuado y regular que subyacía en todas las mediciones de frecuencias y fenómenos estelares y enloquecía y crispaba a los científicos hasta que estos aprendieron a sintonizar sus equipos y aparatos para neutralizarlo.
Yo, para conservar mi sanidad e higiene mental, he tenido que desarrollar personalmente un tipo similar de equipo de corte de frecuencias en mis oídos y cerebro. Una vez realizada esta sencilla operación, la verdad, es que el tiempo que he pasado con Elena ha sido realmente agradable y entretenido. Ella se ha hartado de hacer shopping y alucinar con la ciudad y yo la he acompañado en algunas visitas y paseos que de otra manera - dado mi status asumido de "no turista sino residente a largo plazo y por tanto reticente a museos y otras atracciones de cámara y plano"- probablemente no hubiera hecho, pero fue grato y divertido.
Cuando termino estas líneas acabo de volver de que me infrinjan un masaje en la chepa en un garito de chinos de al lado de casa, porque tenía la espalda con más nudos que un rosario.
Experiencia curiosa: te tumban en una camilla boca abajo con un agujero a la altura de la cara (una especie de inodoro facial) donde puedes ver un monitor de televisión con un canal en chino donde - columbro - van dando la versión oriental de Gran Hermano. Poco después entendí el porqué de tan entretenido pasatiempo.
Esta extraordinaria y ancestral civilización, además de aportarnos la pólvora, el papel y la tinta homónima, ha destacado en muchas y diversas formas de infligir dolor a sus semejantes, destacando entre ellas - en orden inverso de perversidad - el masaje, las artes marciales y el tormento.
En la primera de las artes -no por extendida menos refinada en su crueldad y sibilismo - no está permitido, afortunadamente, el desmembramiento, aceptado en las otras, pero sí la variante más ligera y morigerada de la luxación, que practican con generosidad y sin empacho ni comedimiento alguno, como bien puedo garantizar.
Cuando escribo esto lo hago prácticamente con una mano, y no por las razones libidinosas que algunos de vosotros habréis podido sospechar sin fundamento alguno. Dicen que en los momentos más agradables y placenteros del masaje se experimenta una contundente erección. En mi caso el dolor - en algún momento pensé que las lágrimas caerían sobre la pantalla de televisión que tenía debajo provocando, quien sabe, un cortocircuito que diera en el erebo con la china y conmigo, dando fin a mis peripecias - y la contemplación en el reflejo de la pantalla de TV de la hermana de Fu-Manchú daban al traste con cualquier pensamiento sicalíptico que hubiera podido albergar.
Así he acabado dolorido y contuso, pero relajado (más que nada por la cesación del dolor) y más suave que un guante. Me han dado un bono que garantiza que por diez sesiones de tormento (pagadas) te dan una gratis. Me he sentido tentado a preguntarles si no sería más efectivo, desde el punto de vista del marketing, que te evitaran una y que en la última simplemente te dieran el té con el que graciosamente te obsequian al final y te relataran de la que te has librado esa vuelta. No creo que hubiera sido apreciada y menos aún que pudiera cobrar los royalties de la idea.
Ultima hora:
Según termino de redactar este descerebre, me ha llamado Myriam, preguntándome si podemos quedar después de su clase en el club de punto, que le pilla al lado de mi casa. Os ahorro la pregunta ¿punto de qué?. Sí. Punto de cruz, croché, knitting o como quiera que se llame eso. El "club" de abajo - he pasado muchas veces enfrente - es un nido de arpías de distintas edades y condiciones que discuten la mejor manera de envenenar a sus relativos y parientes con el té - las más moderadas - y la manera de arrancarles los ojos con las agujas de punto - las más extremistas, entre sonrisas de anuncio de pasta de dientes.
Ardo en deseos de ver a Myriam afilar las agujas - aunque bien le basta con la lengua - con la barriga que ya va teniendo. (¿Cómo se dirá "Maruja" en inglés?) Si puedo hacer una foto os la mando. Desde luego, llego sólo a unos días para presentar la candidatura a los Premios Bernabé de este año, pero es una clara ganadora. Quitando al Pope (que ya está descalificado por abusón), a Beatriz y al que suscribe - recordad que los Bernabé se daban al cambio y que el Padierna estuvo a punto de llevárselo cuando paso de hippie a yuppie, pero fue un año muy reñido - creo que se lo lleva. A ver si esta bonita tradición vuelve a su versión oficial.
A estas alturas, aún no sé que hacer para la fiesta de Año Nuevo. Ir a Times Square (la Puerta del Sol de aquí), no me parece una buena opción. Ya que me estoy volviendo tan vago, haré lo propio: vagar. De todas maneras, las noches que sales sin rumbo fijo son las mejores. Ya veremos a ver si esa noche el cuerpo me pide "precint".
Un beso a todas.
Ezequiel.
Capítulo 4
02/10/05 12:10
Queridas
todas y todos.
Empieza la fiebre navideña. El otro día fue el encendido de las luces navideñas del árbol del Rockefeller Center, ese que sale en todas las pinículas y donde van a patinar sobre hielo los famosos. Aquí el torrondeo (primo hermano del descerebre) llega a limites insospechados, y la navidad es el epítome del torrondeo.
Hace unos días estuve en la inauguración de una exposición de Teresa Moro, la novia de Pepe Medina, y compartí con ellos unas copas de ponche envenenado (a juzgar por los efectos colaterales) en el Chueca de aquí, Chelsea y en la que gran parte de los especímenes asistentes no dejaba de devorar con ojos golosos a éste vuestro cronista. Yo me limitaba a mirar para otro lado y a chapotear en un suelo resbaladizo de aceite. Con esta actitud tan arisca no voy a hacer muchas nuevas amistades, pero por lo menos mantendré el culo intacto.
También parece que vaya viento en popa la idea de trapichear mi apartamento en Madrid por uno aquí en Manhattan. Ya he visto dos que pueden ser interesantes: uno es de una chica enfermera que parece una mezcla de la casita de la Señorita Pepis y el hogar de los Osos Amorosos, lleno de upholstery y similares. Incluso tiene un vestidor - cuartito para el maquillaje, y esta downtown en una zona bastante chula.
El otro es de un judío (it´s plenty of them. También my profesora es judía. Consignaré impresiones sobre este fenómeno próximamente) bastante orangután, y está en pleno barrio de Chelsea por lo que, casi con toda seguridad, el tipo debe ser jula, pero tiene pinta de ser agradable, simpático y buena gente. El barrio me convence menos, pero el tipo me parece reliable y el apartamento está bien.
Ambos son más pequeños y algo más cutres que el mío, pero dados los precios y la oferta de Manhattan, el intercambio es ventajoso para ambos. Creo que, bien éstos, bien otros que puedan surgir en un futuro, funcionarán bien.
Nota curiosa: en ninguno de dichos apartamentos (y prácticamente en ningún otro de los que visité cuando buscaba casa) he podido ver ni un solo libro. Y en cambio, la gente lee en el metro y los autobuses y, a diferencia de España, predominan los lectores de libros frente a los de revistas y periódicos. Hecho curioso.
Según termine estas líneas - que son las únicas líneas que me permito - me voy a ver un concierto de los Buzzcocks (otra vez, y van 4)para ver si me siento mejor entre mis iguales de la tercera edad. Además me estoy dando cuenta de que me estoy quedando por lo menos tan calvo como Pete Shelley y estoy empezando a aplicarme pomadas y mucílagos en la cabeza, probablemente perpetrados por el Doctor Bacterio, porque voy camino del Soto.
Y para terminar, noticias del tiempo. Frío que te cagas, pero que te cagas. Retiro todo lo dicho en el capítulo anterior de los gordos. Es una estrategia "survival of the fattest" mimetizada posiblemente de las focas y otros pinnípedos. Se echan de menos 15 o 20 centímetros de capa de grasa protectora. Ayer cayó una nevada que ya la quisieran para sí muchas estaciones de esquí. Polvo de puta madre. Aquí la basca se baja los trineos a la calle y los niños tiran bolas de nieve. Muy tierno. Aquí el chiste de " ¿qué hace un negro en la nieve? Un blanco perfecto." Toma su verdadero sentido, y más en mi barrio.
He dejado de comprar avellanas para echar de comer a las ardillas y estoy haciendo acopio de sardinas para los pingüinos, a los que espero ver en breve, a jugar por la climatología. Pero por supuesto, el domingo, tal y como estaba contratado, hace solecito. Un día cojonudo para esquiar.
Atentamente vuestro.
Eze.
P.D. ¿O sea que el principito ya ha salido del armario y se ha liado con un tío que tiene más cojones que él? Estoy ansioso por recibir más noticias, porque aquí el Hola viene censurado. Viva la República.
Capitulo 3
02/10/05 12:06
Muy
buenas a todas y todas.
En primer lugar, os pido disculpas por no haber podido mandaros unas líneas con motivo de fecha tan celebrada como el 20-N, pero comparado con lo que se ve por aquí en la calle y en la tele los fachas españoles son mas inocentes que el cumpleaños de Heidi.
Algunas veces pienso si me habré equivocado de sitio. Y eso que según dicen, NY es la ciudad más liberal y abierta políticamente del país. Dios nos asista.
Yo estoy disfrutando cada día más la vida de jubilado. No me acordaba de que se vivía tan bien sin trabajar. De momento pienso seguir así unos mesecillos mas.
Me levanto, voy a clase de Inglés, compro el periódico y lo leo en el parque, echo de comer a las ardillas, que aquí son una plaga, de vez en cuando voy a ver algún conciertillo o me paso por alguna exposición, pero mayormente me suelo quedar en casa, que ya estoy bastante bien instalado, viendo DVDs y la tele, que de momento es una fuente de alucinación permanente.
Una cosa sorprendente es que esto está lleno de perjudicados. A los perjudicados mentales (trisómicos del 21 excluidos, que también hay bastantes) es más difícil reconocerlos a simple vista por la calle, pero a cojos, lisiados, tullidos, gente en silla de ruedas (algunos por gordos, en sillas sobredimensionadas del tamaño de un autobús pequeño) son una verdadera plaga que invade la ciudad. Quien no está jorobado, tiene una pierna mas larga que otra, o le dan claudios. Comparado con lo que se ve por aquí el casting de Freaks - La parada de los monstruos podría parecer un desfile de los modelos de Armani.
Nota especial para Emilio y Gonzalo. Olvidáos del Intercontinental. Hay que abrir aquí una ortopedia. (Patapalos´, Tullido´s Emporium, Cristal Eye….) Empezamos con una pequeña en mi barrio, que hay clientela de sobra, y luego montamos una franquicia a nivel interestatal. En un par de años facturamos más que Toys R Us. Luego podemos ampliarlo a resorts de vacaciones… El mundo del damnificado aquí es un nicho a explotar.
Otra cosa especialmente alucinante es que estoy empezando a pensar que tienen razón y que realmente está Dios de su parte. Por ejemplo, tienen el tiempo (el atmosférico) contratado. Desde que estoy aquí, y ya va para cuatro semanas, los días de diario vienen surtidos como las galletas Cuétara, puede hacer buen o mal tiempo, pero los fines de semana invariablemente hace sol y buen tiempo, que vuelve a la normalidad de frío, chubascos, borrascas e inclemencias variadas el lunes indefectiblemente.
Ahora estoy en el proceso de hacer amiguitos y amiguitas (preferentemente esto último) entre los bares de la zona. Inasequible al desaliento, inicio conversaciones que llegan a un pronto final al no comprender un pimiento de lo que me contestan a las preguntas, mayormente descerebradas, que hago. Tampoco ayuda mucho otro hecho curioso. Aquí los bares nunca están con poquitas personas, sumidas en el aburrimiento y dadas a la conversación. O están absolutamente vacíos y soy yo el único parroquiano, o están llenos hasta arriba. No entran goteando, entran de 20 ó 30 en 20 ó 30, parece que los descargan de autobuses de excursionistas.
Más crónicas marcianas, en breve con todos ustedes.
A pasarlo bien.
Capítulo 2
02/10/05 12:04
Por
aquí, todo va dabuten. Ya me he establecido, estoy
relajado y
estudiando como un poseso. Moratayork esta de puta madre y me voy adaptando bien. Mola que te cagas la vida de parado y estudiante. Me van a tener que forzar a escobazos a encontrar curro. Supongo que no me quedará mas remedio cuando las pelas me empiecen a apretar. De momento pienso aguantar un par de mesecitos mínimo.
El pavo con el que vivo es muy agradable, y tenemos gustos muy parecidos en libros, discos, etc. Es americano, tiene unos 35 tacos y es "fotógrafo", pero como eso no da muy bien para vivir, curra como una especie de "asistente social" ayudando a reintegrarse a la sociedad a los ex-presis. En casa tiene una buena colección de DVD de películas clásicas y buenas y todas las tardes me trago un par de ellas o tres con subtítulos en ingles y me ayuda a soltar el oído. Ya lo hacia en Madrid, pero aquí se suma a lo que oyes continuamente en la calle y se nota.
Como ves un trabajo distinto del de vender seguros. También tiene unos colegas bastante curiosos. Pero aparte de eso, el tipo parece normal.
Yo ya estoy totalmente establecido, yendo a clase como un buen chico. La parroquia tiene huevos. La formamos tres chinos que rozan el autismo, un italiano con el cociente intelectual de una lombriz de tierra, una brasileira rica, pija y fea y el que suscribe. Como allí nadie dice nada, el profesor, un individuo con pinta hebrea y barbita a lo Spielberg, me ha adoptado como mascota y prácticamente es una clase particular.
En el pitinglis progreso bien. Al principio es un poco duro, sobre todo de entender, y pido que me repitan las cosas varias veces. El truco mas viejo, pero mas efectivo, es el de pillar dos palabras, deducir lo que te han querido decir y contestar en consecuencia. Si aciertas, 10 puntos, resuelto. Si fallas, te lo vuelven a repetir y vuelta a empezar. Ensayo y error.
Ya me he hecho con un par de bares y rajo con los camareros/as y los
parroquianos/as (odio esa mariconada de la @). Cuesta abrirse camino a través de una dicción empastada con la birra y boozes diversos, pero es cuando la gente esta mas comunicativa.
Aunque no se muy bien para que demonios me hace falta aprender ingles si aquí hay mas hispanos que angloparlantes. Puede que sea sensación mía pero las veces que he estado antes, no me parecía que hubiera tal cantidad de hispanos. Somos mayoría!!!!!! Sus y a ellos.
Próximamente mas noticias.
Para Telemadrid, Venancio Muro.
(espero vuestras noticias)
Capitulo 1
02/10/05 12:02
Mis
pequeñas drugas:
Tras un par de semanas bastante intensas y agobiantes, en las que he
gastado varios pares de suelas visitando apartamentos Manhattan up and down, por fin he logrado sentar mis posaderas en un sitio bastante aparente, céntrico, bien situado y tranquilo, en el que estaré unos tres o cuatro meses.
La dirección es: 240 1st Avenue (esquina con 14th Street), Apt MH Si me mandáis correo (ese de las cartas, los sobres y los sellos, que ya
no se lleva) hacedlo a nombre de mi compañero de piso David Dufuy a la atención de Ezequiel.
Mi dirección de correo electrónico es trivino_e@tecnetium.com. De momento tengo contratada muy poca capacidad de correo, por lo que no me mandéis cosas muy pesadas.
Mi teléfono móvil es 00 1 917 257 27 01 y el de casa 00 1 646 414 21 89.
A ver si damos señales de vida. Por favor, haced llegar este mensaje a quienes no lo tengan, ya que yo no tengo todas las direcciones. Y ya
sabéis que podéis venir a visitarme cuando queráis.
Besitos y abrazos.
Ezequiel Triviño.