Ezequiel de esmoquin
02/10/05 13:04
¿Como
están usteeeeeeeeeeeeeeeeeedes?
Con este entrañable saludo, que despierta un sinnúmero de melancolías y añoranzas de un pasado ya remoto en el que el que suscribe y la inmensa mayoría que los que esto leéis en el que éramos si no mas felices sí mas inocentes y ajenos a los devenires por los que las Moiras nos llevarían siguiendo sus insondables caprichos, que no desafortundamente los nuestros, comienzo la presente crónica.
Esta semanita ha sido más bien parca en novedades, destacando entre ellas que a Elena han tenido a bien concederle el visado USA para todo un año natural, por lo que en breve dará fin mi periodo de libertad condicional que estoy disfrutando abundantemente y con la ligereza de cascos que me caracteriza y volveré a los rigores marciales e incluso diría prusianos de su compañía, si bien mi estómago y otras partes de mi anatomía que no abundo en detallar me lo acaben agradeciendo. Que sea Dios lo que quiera.
Y no se conforma con venir sola. Se va a traer de paseo a mis viejos ambos, que con la excusa de verme a mí, lo que van a ver de verdad es mundo, pues rara vez han salido de su tierra natal salvo para esos viajes del Inserso que tanto solaz procuran a nuestros mayores y pingües beneficios a restauradores y plazas hoteleras en nuestras bellas costas levantinas fuera de temporada.
El periplo incluye Nueva York y San Francisco, ciudades ambas proclives a desastres provocados unos por la mano del hombre como los ataques terroristas a las Torres Gemelas, de las que como bien sabéis ahora queda solo una oquedad en el centro de Manhattan, como naturales otros en el caso de los frecuentes terremotos que asolan la bella ciudad en la que habito de forma temporal. No me extraña que tengan el miedo y la congoja metidos en el cuerpo.
Otra novedad de la semana es que me veo en la tesitura de, bien comprar, bien alquilar un esmoquin, para lo que me gustaría constatar vuestra opinión y que me ayudarais a sopesar bien las ventajas bien los inconvenientes de una opción y de la otra, que podéis dejar en la sección de comentarios.
Puedo prácticamente ver vuestras caras de sorpresa y oíros pensando “Para qué querrá el pájaro éste un esmoquin” y con razones abundantes, ya que los que me conocéis sabéis que no soy dado a boatos, pompa y circunstancia.
El caso es que he sido cordialmente invitado a incorporarme al comité de dirección de los Echo Awards de la Direct Marketing Association, organización seria, formal y responsable que, tal como la Academy of Arts University, no conociéndome mucho ni en profundidad y llevada probablemente por el desconocimiento y la imprudencia, no saben lo que se les viene encima.
Circunstancia esta que me halaga y llena de gozo por un lado y congojas y precauciones por el otro, pues no tengo del todo claro en que consistirán mis atribuciones y tareas que sin duda serán de enjundia y muy probablemente no gratas de acometer, pues sino hubieran sin duda pensado en otra persona y no en el pardillo que esto os escribe.
Bien, el susodicho esmoquin me resulta prácticamente imprescindible para compartir mesa, que no cama, con personas tan principales, dado que desentonaría bastante en ceremonias y galas adornado con nuestra tradicional e hispana boina y calzado con esparteñas, dado que soy el único extranguiri entre sus filas. En futuras entregas podréis ver lo galano que luzco con dicha indumentaria.
Esta nominación hace que inexorablemente tenga que viajar a Atlanta el próximo 15 de Octubre para la reunión anual, donde espero encontrarme con Emilio Tallón, Pablo Alzugaray, Alfonso Marián, Joaquim Ramis, Borja Orozco, Mary Teahan, Felipe Rios y otros excompis de curro, y donde supongo, pasaremos ratos de solaz comentando nuestras pasadas aventuras y desventuras y quizá tengamos la ocasión de ver a los momificados Rolling Stones, que da la casualidad que tocan por allí esos días, pero las entradas están vendidas y la reventa se ha subido a la parra. Veremos. Tampoco es que esté muy dispuesto a dejarme 300 dólares del ala e incluso más por ver y oír a unos tipos que mejor estarían conservados en formol.
Mi flamante deportivo sigue dañado y en dique seco, pues el pájaro que prometió arreglarlo tiene lista de espera como en nuestra patria Seguridad Social, y hasta la semana que viene no empieza con él. Eso me ha hecho perder algunas concentraciones y saraos de propietarios de antigüallas a las que me hubiera gustado asistir. Y esto me deja de un humor más bien sombrío.
Con respecto a actividades extracurriculares, deciros que el próximo sábado me voy a un concierto de Devo, mucho más atractivo para el que suscribe que los Stones, si bien también algo entrados en años pero, ¿quién no lo está de los que escribimos y leéis esto?.
Como este post se estaba quedando escaso, he incorporado las viejas y añejas aventuras de Paleto en Nueva York, que muchos de vosotros tendréis olvidadas o descatalogadas y que transmito verbatim, por lo que direcciones, teléfonos y otros datos están más que desfasados, cosa que se os dará un ardite, pues salvo una lista de ocho o diez personas entre las más de ciento cincuenta que recibís esto tienen la decencia de contestar o de postear en los comentarios.
También he metido unas cuantas fotos del Musee Mechanique, que es un sitio bastante chulo de SF lleno de maquinas tragaperras antiguas, que me sorprende Hitchcock no haya utilizado en uno de sus truculentos finales y que espero disfrutéis.
Hasta pronto, chavalas y chavales.
Ezequiel.
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