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Carta sin número: El LocoEnsayos de Andrea Vitali para la iconografía del Tarot
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La locura, de acuerdo a la opinión usual, significa actuar sin razón. Cesare Ripa dice lo siguiente en su "Iconologia" de 1603: "Non è altro l'esser pazzo, secondo il nostro modo di parlare, che far le cose senza decoro, e fuor dal comune uso de gli huomini per privationi di discorso senza ragione verisimile o stimolo di Religione" (Estar loco, según nuestro modo de hablar, no significa sino hacer cosas sin dignidad y fuera del uso habitual de los hombres, debido a la carencia de discurso sin razón aparente o el estímulo de la Religión). En el Evangelio, aquél que no cree es considerado un loco (necio), y con frecuencia aparecen figuras de locos en las Biblias de los s. XV y XVI, ilustrando el Salmo 52 "El necio dijo en su corazón, No hay Dios!". En una Biblia del s. XVI encontré la misma descripción del loco que en el minchiate florentino (fig. 1): un hombre vestido en harapos, con plumas en la cabeza, que camina llevando una vara; en su mano, sostiene una girándola y a su alrededor hay niños (fig. 2). Ripa nuevamente ofrece una descripción idéntica: "Un uomo di età virile starà ridente e a cavallo sopra una canna, nella destra mano terrà una girella di carta istromento piacevole, e trastullo de fanciulli, li quali con gran studio lo fanno girare al vento" (Un hombre de edad adulta reirá y andará a caballo sobre una caña; en su mano derecha sostendrá una girándola de papel, un instrumento agradable y una diversión para los niños, que se afanan con cuidado para hacerlo girar al viento). El mismo autor nos dice que "reputandosi saviezza nella città ad un huomo di età matura trattare de reggimenti della famiglia e della Repubblica, Pazzia si dirà ragionevolmente alienarsi da queste attioni, per esercitare giuochi puerili e di nessun momento" (en la ciudad, se considera sabio que un hombre de edad madura se comprometa en asuntos de la familia y de la República, de aquí que razonablemente se llamará Locura abstenerse de estas acciones a fin de jugar juegos infantiles sin importancia). La carcajada del loco, que encontramos en la carta del así llamado Tarot de Carlos VI y el de Ercole I d'Este, es "facilmente indicio di pazzia, secondo il detto di Salomone; però si vede che gli uomini reputati savii poco ridono e Christo N.S. che fu la vera saviezza, e sapienza, non si legge, chi ridesse giammai" (fácilmente prueba de locura, de acuerdo a las palabras de Salomón; pero se ve que los hombres considerados sabios raramente se ríen y de Cristo, que tiene verdadera sabiduría y entendimiento, no se lee que haya reído nunca). Un grabado anónimo del s. XVI muestra a un loco riéndose ante un ángel, que cubre sus ojos con sus manos a fin de no contemplar una acción tan inconsciente (fig.3)
Hay una variante iconógrafica en la representación del Loco que se encuentra en los llamados Tarots de Mantegna, donde un perro ataca los muslos de un pobre hombre (fig. 8). Esta tipología figurativa permanecerá estable a lo largo de la ulterior producción de Tarots. Una especie de carga aparecerá también en la punta de la vara, apoyada contra un hombre. La presencia de un perro cerca de un pobre caminante es típica del arte medieval, y da un toque de realismo, puesto que el animal solía ladrar y atacar a los vagabundos que se acercaban a las casas para pedir limosna. Un ejemplo bien conocido puede hallarse en la representación de "El hijo pródigo" (fig. 9) y de "El camino de la vida" en el "Tríptico de Haycart" del Bosco. Respecto a esto, hay un grabado del s. XV extremadamente interesante, de Israel van Meckenem (fig. 10). El simbolismo diabólico asociado con los instrumentos de viento - flauta y gaita, en contraste con los instrumentos "celestiales" de cuerda- muestra el carácter negativo del grabado. Por el otro lado, la presencia del perro vincula al loco-bufón con el pobre, haciendo así de puente entre las dos variaciones iconográficas. Ahora debemos considerar otro aspecto de la locura, esta vez asociada con su visión mística y sagrada. La Epístola a los Corintos fue muy apreciada en el Renacimiento. Algunas de sus palabras reflejan la relación que hay entre Locura y lo Divino. "Pues la palabra de la cruz es para ellos que perecen locura" (I, 1, 18); "Que nadie se engañe. Si alguien creyera que es sabio entre vosotros en este mundo, que se vuelva loco para que se vuelva sabio. Pues la sabiduría de este mundo es locura con Dios" (I, 3, 18-19). Sólo abandonando los bienes materiales el hombre puede alcanzar a Dios, de acuerdo al pensamiento cristiano. El loco, porque posee esta prerrogativa, fue visto a veces como alguien inspirado, sólo apartado por un paso de lo Divino. Como siempre Brant satiriza acerca de los locos vanos: "Creen que Dios les ha beneficiado y les ha dejado Sus dones para siempre" (Soneto LVII). Por lo que respecta a la naturaleza divina de la locura en relación con los tarots, hay un iluminador manuscrito de un autor anónimo del s. XVI, que descubrí en la Biblioteca Estense de Módena y que más tarde sometí a la atención de Pietro Marsilli. A fin de conquistar el corazón de una dama en la corte, una tal Mamma Riminaldi, el autor anónimo no encontró mejor remedio que sacar una carta de un mazo de tarots, el loco "que es divino cerebro". Es por esto que la lista más antigua conocida de Tarots, los "Sermones de ludo cum aliis" ubica "El matto" (El loco) cerca de "El mondo" (El mundo), esto es, Dios Padre.
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