La piedra que no es una piedra Transcripción por Alejandro Bica de un fragmento del artículo Una vez más "la piedra que no es una piedra": reflexiones ulteriores sobre el "no" de Wolfgang Giegerich (publicado en Disturbances in the Field: Essays in Honor of David L. Miller (Spring Journal Books, 2006)) leído y comentado en el curso Psicología y Verdad, el pensamiento de W. Giegerich, a cargo de Enrique Eskenazi. Enero del 2009. |
Pensar en una piedra que no es una piedra es pensar en la contradicción. Los alquimistas no decían que la piedra que no es una piedra no es nada. Para una mente positivista una piedra que no es una piedra es un absurdo y no hay nada que buscar allí. Pero justamente el alquimista definía el objeto de su búsqueda como la piedra que no es una piedra, es decir, como una aparente contradicción. Está claro que no es literalmente una piedra, pero sin embargo es, pero no existirá en el mundo de las piedras. Esta búsqueda de lo que es sin ser, o de lo que no es siendo, que no es lo mismo de lo que no es en absoluto o lo que es sólo positividad, tiene que ver con el ámbito de la negatividad, o con lo que Giegerich llama la vida lógica del alma, porque lo lógico es lo negativo, lo no existente como objeto positivo. Para entender mejor la idea de negatividad Giegerich pone el siguiente ejemplo, (pero no se queden con el ejemplo, el ejemplo es sólo para partir a un proceso de pensamiento): "Las leyes escritas hechas por los gobiernos son positividades. La idea de Justicia, por el contrario, es algo muy diferente. Muchas acciones y decisiones de la corte pueden estar en pleno acuerdo con la ley positiva y sin embargo podemos sentir ciertamente que no se ha hecho justicia." (Una vez más "la piedra que no es una piedra": reflexiones ulteriores sobre el "no". W. Giegerich.) La Justicia no equivale al acuerdo literal con una ley escrita. Las leyes escritas se pueden ver, narrar, indicar, poner en un libro, pero el que una decisión siga la ley escrita no garantiza la justicia. Por lo tanto, la Justicia está y se mueve en un ámbito, por así decirlo, muy distinto del de las leyes positivas. "La Justicia es lógicamente negativa. Lo cual, por supuesto, no significa que sea mala ni indeseable, sino más bien todo lo opuesto. La Justicia no puede ser fácilmente señalada. No es tangible. No es visible. Y en este sentido es negativa, no positiva. Si bien uno puede señalar a las leyes individuales, a la Justicia no se la puede señalar. No existe positivamente aquí." (ibid.) Cada tribunal aplica la ley a un caso concreto en función de su idea de Justicia. Y es ésta idea de Justicia la que se va poniendo a prueba en cada caso, y se puede ir alterando en la puesta en práctica en cada caso. De tal manera que en un momento puede aparecer como justo lo que hasta entonces no había sido considerado justo. La Justicia no está acabada por lo tanto. Ya saben que según sea el proceso se puede sentar un precedente. Cada vez que hay un proceso no sólo se está aplicando la Ley, sino que se está re-escribiendo la Ley. Y si en un proceso se da una decisión novedosa, ésta ha alterado la Ley sentando un precedente. Por lo tanto, un proceso no es la aplicación mecánica a cada caso de las leyes escritas, sino que es en cada caso un re-crear la Ley en la búsqueda de la Justicia. Por lo tanto la Justicia se hace. No existe hecha, acabada. La Justicia es lo que aparece en el hacer de la aplicación justa de las leyes en cada caso, y no en el aire. Se re-escribe día a día. La Justicia por lo tanto se está haciendo. Una de las grandezas y limitaciones, pero sobre todo de las grandezas de la Justicia, es que no es la aplicación mecánica de una Ley para lo cual bastaría una computadora (tal caso, "clic", tal Ley), sino que se sabe que la Ley tiene que ajustarse a la peculiaridad irrepetible de cada circunstancia, porque no hay dos circunstancias ideáticas, no hay dos casos idénticos. Cada caso implica una persona o varias personas particulares, en una situación particular y en un momento particular. Por esto la justicia no la aplica un ordenador, sino un Juez que se encarga de ajustar la Ley, según su sensitividad, al caso peculiar. Y es ahí donde puede crear un precedente. El proceso de hacer justicia no es un proceso mecánico, implacable, de acuerdo a procedimientos estáticos, sino que requiere la sensitividad peculiar a la cadidad, a la singularidad irrepetible de cada situación que se lleva a tribunal. Es un acto de creación. Un acto que implica que el Juez no puede aplicar un esquema mental implacablemente, sino que tiene que ser sensitivo, tiene que evaluar con un olfato específico la unicidad de la situación para ver en este caso cómo se aplicará la Ley. De la misma manera hacer psicología no es la aplicación de un programa mecánico, sino el desarrollo sensitivo hacia la situación única, al sueño único, al síntoma único, al mito único, a la historia única o a lo que sea que nos está ocupando en tanto que se presenta en el momento psicológico. No hay por lo tanto, un siempre va por aquí, siempre va por allí, etc. Eso es intelecto vacío. La mayoría quiere fórmulas para no tener que pensar. Pero lo que está diciendo Giegerich con este ejemplo es que cada caso es único. Y esto no quiere decir que la Ley en cada caso se pueda inventar desde cero. De ninguna manera, porque las leyes están. Pero no es ni la pura aplicación mecánica de la Ley, ni la pura improvisación vacía, sino el encuentro de lo Universal y de lo Singular que siempre produce un acto creativo, único e irrepetible. Esto es extensible a todo. Cuando uno aplica una regla inflexiblemente sin atender a la singularidad de la situación, se está cayendo en un pensamiento controlador, representativo, pero no viviente, en una inflexibilidad, que por cierto es el culto de nuestra época, que es la pura eficiencia. Lo que importa es ser eficaz y eficiente. No importa la Verdad, importa la utilidad. Detenerse ante lo único de cada caso, "dejar que se derrita en la boca, sin prisa ni mascullarlo para meterselo rápido en el sistema digestivo", ésto no es lo que hay. Por lo tanto, el hacer Verdad, el hacer Justicia y el hacer Alma no es lo que está dado de antemano, implica por lo tanto una preparación, implica además una vocación. "Así como los procesos judiciales no se limitan a aplicar simplemente las leyes como reglas positivas, sino que cada proceso judicial re-escribe la Ley caso por caso, un caso por vez, a la luz de su Noción de Justicia, así también la psicología no debe meramente observar los fenómenos psíquicos en su positividad (un sueño, una emoción, un miedo, una fobia, etc.) identificándolos en el proceso con traducciones tradicionales equivocadas, por ejemplo identificándolos con lo que Jung llamó "verdades psíquicas", sino que la psicología debe reflexionar y reflejar estos hechos dentro de sí mismos, en el espejo de su propia Idea, o de su propia Noción." (ibid.) Lo que Jung llamó "verdades psíquicas" (el disfraz que se le pone a un mero hecho que no es pensado y elevado a su verdad) para Giegerich no son verdades. Decir que un sueño es una verdad psíquica no significa nada. Decir que un sentimiento es una verdad psíquica es olvidar que un sentimiento es un sentimiento ante algo, y por lo tanto habría que hablar de la verdad del sentimiento, o de la no verdad de que ese sentimiento no expresa su verdad sino su no verdad. Cuando Giegerich dice que "la psicología debe reflexionar y reflejar estos hechos dentro de sí mismos", no está diciendo que yo me los meta "adentro mío", no es "mi adentro" el que cuenta, sino el interior del hecho mismo, no su positividad, sino aquello que se manifiesta a través de esta positividad, adentro del tema en cuestión. "De modo que su estatus pueda ser discernido en Verdad." (ibid.) ¿Qué es lo que en verdad dice éste síntoma? ¿Cual es su verdad? ¿Cual es la verdad de este sentimiento? No su mera positividad. No basta que exista o que sepamos que está ahí para que sea verdad. Que sea verdad implica que ese hecho tiene que ser reflejado en su interior y elevado a su propia Idea. ...Y no esperen una fórmula para ésto. "No es suficiente decirles a nuestros pacientes que sus sentimientos, sus imágenes, sus ideas y cosas semejantes son hechos. La psicología debe también poner a prueba éstos hechos ante sí mismos, produciéndose, creándose la psicología misma, como el conocimiento de la verdad de esos hechos, y así sucesivamente. Caso a caso, hora a hora, la psicología conduce su interminable "juicio interior" (Jung) trayendo ante el tribunal cada tipo de situación y poniéndola ante el tribunal de su propia Noción de sí misma, completamente interior, sin nada afuera o debajo de ella, ni siquiera el mero hecho de ser este tribunal. Esta Noción es la forma lógica de una auto-revelación que se ve absuelta de la distinción sujeto-objeto. Al no ocurrir ni "adentro" ni "afuera" de nuestras cabezas, como algún tipo de juicio sintético apriori o como algún tipo de capacidad, ni al ocurrir ahí afuera en alguna especie de cosa en sí misma como una cualidad objetiva de los objetos, el alma nocionalmente existente, el alma lógicamente existente se produce a sí misma una y otra vez frescamente y siempre de nuevo, en la medida en que transgresoramente interioriza la circularidad hermenéutica de su auto-relación dentro de cada asunto de interés y dentro de todo asunto de interés -ya sea un sentimiento, una imagen, una idea, una situación, un sueño, o lo que sea que se esté tratando. De modo que cada uno de éstos ahora es concebido interiormente y revela su propio Otro interior; es decir, se ve investido con la capacidad de conocerse a sí mismo desde dentro como la unidad de la unidad y la diferencia de sus distintos momentos opuestos." (ibid.) Es decir, un sentimiento, una imagen, una idea, una situación, un sueño, o lo que sea que se esté tratando no es el Otro de nada exterior, sino que lleva su Otro contenido dentro de sí mismo, lógicamente tiene una alteridad, no físicamente. El Otro que busca la psicología en cada fenómeno no es un Otro exterior, sino el Otro que la Noción interiormente contiene. El despliegue lógico, el movimiento de este sentimiento cuando se explicita hasta su Idea y se desarrolla, se transforma en otra cosa, pero en otra que estaba en la primera pero no se había manifestado. Su Otro no es un otro físico, un otro ontológico, un otro "fuera", ni siquiera un otro en mi cabeza, sino el Otro que estaba contenido en la Idea misma. Esto vale para cualquier situación, no sólo para el encuentro en la consulta, sino para cualquier encuentro, en la medida en que ese encuentro sea un encuentro psico-lógico, que aspire a hacer alma, a cualquier charla si esa charla llega al plano del "alma", al plano de la Verdad, no de mi verdad ni de tu verdad, sino de la Verdad del tema que está apareciendo. Sin yo ni tu. Por supuesto, hay consultas que no aspiran a hacer alma, aspiran a aconsejar al ego del paciente, a sacarle dinero, a que el paciente se enriquezca, o aspiran a que el paciente arregle su matrimonio, etc., etc. -todos temas que no le interesan al alma. "Podríamos hablar aquí de un movimiento que va de la positividad a la negatividad, o de la cosa a la Idea, o del hecho a la Verdad." (ibid.) Por lo tanto, cada fase de este movimiento se niega como absoluta verdad, pero se contiene como momento de una verdad que contiene esa fase pero no se agota en ella. El punto de partida también es un momento de la verdad, pero no es toda la verdad. Toda la verdad es el hacerse continuamente la verdad, donde cada etapa por la que se pasa es contenida como un momento del proceso, pero no es idéntica a todo el proceso. Es como un viaje en que cada estación forma parte del viaje, aunque uno abandona una estación para la siguiente, el haber pasado por la estación que se ha dejado atrás, es parte del viaje, no ha quedado fuera. El viaje por lo tanto no es ninguno de sus puntos, sino el pasar por todos ellos. Y no hay ni un sólo momento de ese recorrido que no forme parte del viaje, pero ninguno de esos momentos agota el viaje. "Podríamos hablar aquí de un movimiento que va de la positividad a la negatividad, o de la cosa a la Idea, o del hecho a la Verdad. Aunque la materia prima de la que deviene este movimiento bien podría ser una situación ya existente [una positividad], o un ente existente, su propio estadio ontológico, [el que sea un hecho, el que sea una cosa, el que sea algo que está "ahí afuera"] no puede ser usado como una especie de alegato de locura o como una especie de tarjeta para salir libre de la cárcel. Al contrario, cada fenómeno debe disolverse y ser reconstruido por su/la Verdad desde dentro o debe ser asimilado a esa Verdad." (ibid.) El hecho de que digas que es real porque está ahí no sirve de alegato para parar la búsqueda de la verdad de eso que está ahí. El que esté ahí, el que sea un hecho aún no implica que haya sido elevado a su verdad. Por lo tanto, el que se practique o no se practique no dice nada respecto a la verdad. Y el que un sueño aparezca, todavía no dice nada de la verdad de ese sueño, y el que un síntoma aparezca y exista psíquicamente, -como decía Jung-, aún no equivale a la verdad. No puede ser usado como una especie de locura como se hace en los tribunales, ni tampoco como una especie de tarjeta para evitar someterlo al examen interior de la Noción. "La Noción existente no es un ser que tiene una noción, sino que es una Noción que de hecho tiene una existencia concreta en la vida, como yo, como tu, tal como somos en las situaciones reales en este mundo." (ibid.) Es la noción por lo tanto, que existe a través de nosotros, y no es algo que nosotros tengamos, sino en cierto sentido que nos tiene a nosotros o que tiene a la circunstancia. Para la psicología la Noción existe primordialmente. "Toda alienación es una forma de Verdad." (ibid.) O dicho de otra manera, todo lo que se manifiesta es una forma de verdad. En la psicología no tenemos la escisión que puede operar en el positivismo, entre verdad y falsedad, tal que si algo es falso no es verdadero, o por ejemplo la escisión tan común en la física entre apariencia y realidad. En física podemos decir, ésto aparece como un sólido concreto con cualidades pero en realidad es un conjunto de átomos y electrones en movimiento. En física las cosas no son como aparecen. Pero en psicología no estamos absueltos o liberados de separar apariencia y realidad, porque la apariencia ya es realidad. Freud intuitivamente, desde otra perspectiva, ya lo vio cuando decía "hasta la mentira del enfermo es una expresión de su verdad". Es decir, la mentira que cada cual cuenta le revela tanto como si contara la verdad. El disfraz que te pongas te muestra tanto como tu desnudez. ¿Por qué este disfraz y no aquel? El disfraz en que uno pretende esconderse le esconde a uno pero revela el "alma". No hay forma que no haya revelación. Esa intuición es la que está aquí cuando Giegerich dice que "toda alienación es una forma de Verdad." "Esta es la razón por la cual la psicoterapia y por la cual el proyecto alquímico de hacer oro a partir del estiércol, por ejemplo, es posible en primer lugar." (ibid.) ¿Por qué es posible el proyecto psicológico, muy distinto de un proyecto espiritual? Porque el dolor, el síntoma o la enfermedad es el portador de la verdad, no es despreciable. El estiércol vale porque el estiércol es lo que llega a ser oro. Esto va a chocar con el sentido común. El sentido común piensa que de lo que se trata es de quitar el síntoma, de quitar el sufrimiento, de tirar el estiércol, sin advertir que en el proyecto psico-lógico o alquímico tirar el síntoma, despreciar el síntoma, evitar el sufrimiento, negar el proceso del dolor o tirar el estiércol, es también haber despreciado el oro en el cual el estiércol se transforma, la verdad que el síntoma está expresando, es tirar el síntoma en lugar de dejar que el síntoma se eleve a su verdad, y que no es la verdad del paciente, es la verdad del síntoma. "La condición neurótica como una forma determinada de no verdad tiene desde el arranque y de manera no reconocida por sí misma, su lugar dentro de la verdad." (ibid.) Podríamos decir, la neurosis tal como se definió entonces, es el vivir en contradicción con sigo mismo, es decir, el vivir desgarrado por posiciones opuestas que no se conocen entre sí, y por lo tanto es vivir en la contradicción, es vivir en la no verdad, es creer amarte y odiarte, y esta es una tensión permanente. En el amor está el odio y ese odio incluye amor. Por lo tanto se podría hablar de una especie de no verdad. No es un amor que ama es un amor que odia. Como el neurótico enganchado a sus padres, los odia pero no puede vivir sin ellos, es un odio que necesita del otro desesperadamente, y por lo tanto los valora excesivamente aún degradándolos. Esa es una condición neurótica. Lo que está diciendo Giegerich es que la condición neurótica en su no verdad ya es una primera mostración de la verdad. "No debiéramos tratar de salirnos y sacarnos nuestras neurosis, porque este intento es la neurosis misma. Es el intento de escapar a la Verdad. En lugar de ello debiéramos tomar nuestras neurosis muy en serio con todas sus contradicciones y llevarlas a su misma conclusión, a donde la neurosis terminaría superándose a sí misma. La neurosis tiene todo lo que necesita -para volverse verdad- dentro de sí misma. En verdad, la neurosis ya es la propia verdad, pero en la forma de su rechazo, en la forma de tratar de esquivarla. La Verdad es ineludible." (ibid.) Afrontar a vivir en la verdad de lo que toca vivir es aceptar vivir en la Verdad que no es lo que yo quiero que sea la verdad, pero el intentar escapar de la Verdad me hace tener que vivir esa Verdad de todas maneras, sólo que neuróticamente. La Verdad es ineludible, aún cuando uno no la advierta, incluso en la forma de no advertirla se está poniendo en evidencia. Citando a Platón, "el alma es el órgano de la verdad". El alma -no yo-, vive a la altura de la verdad. Yo puedo vivir huyendo de la verdad pero el "alma" no soy yo. El "alma" es aquello que en todo momento está expresando la Verdad, y es ciega para lo que no es verdad. Estamos viviendo, a pesar de que no nos guste, en un tiempo y en una dinámica para la cual sólo existe lo que es verdad, y sólo es verdad lo que existe. Para mí en cambio no es necesariamente así, yo puedo querer negar lo que existe, yo puedo querer vivir en otra cosa, yo puedo querer vivir, pero estoy viviendo neuróticamente la verdad de lo que hay. ...Y recuerden que la Verdad de lo que hay no es la verdad positivista de ninguna ciencia. "El alma es el órgano de la verdad. El objeto del alma, es decir, lo que le concierne al alma, son las verdades. Así como el ojo reacciona exclusivamente a la parte visible del espectro, el oído sólo a longitudes de ondas acústicas, así, el alma sólo (a)percibe y se interesa en las verdades. A diferencia de la ego-personalidad, no toma partido en los hechos -las cosas y las personas y los acontecimientos. ... Los alquimistas advertían, “¡Cuidado con lo físico en la materia!” Lo físico o natural es lo “no digerido”, “no procesado”, “crudo”, es decir, el hecho no “verificado” (wahr gemacht)." (“Irrelevantificación” o: acerca de la muerte de la naturaleza, la construcción del “arquetipo” y el nacimiento del hombre”, Wolfgang Giegerich.) |
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