W. Giegerich : Dialéctica y choque de opuestos Algunos fragmentos extraídos de “Dialectics & Analytical Psychology. The El Capitan Canyon Seminar” Capítulo: "Resolución de conflicto: unión creativa de opuestos versus la dialéctica y el ascenso de la montaña resbaladiza" , 2005. Transcripción por Ale Bica de su lectura en el Seminario “La Vida Lógica del Alma” dado por E. Eskenazi |
Sin duda la vida humana está llena de conflictos, conflictos entre estados o incluso entre civilizaciones enteras que con frecuencias conducen a guerras; conflictos dentro de una sociedad que en casos extremos incluso pueden tomar la forma de una guerra civil entre el gobierno y una oposición de guerrillas; conflictos también dentro de las instituciones y las compañías; pero también conflictos interpersonales como en un matrimonio o incluso conflictos dentro de un individuo singular. La psicología también cree con frecuencia que la neurosis se basa en "conflictos inconscientes", empero y dejando de lado el hecho de que tal como yo la veo la neurosis no se basa realmente en términos de conflictos, al menos para entender la dialéctica tenemos que dejar atrás la noción de conflicto. El conflicto es un fenómeno de la vida, al cual podemos traer un entendimiento dialéctico. Lo que yo llamo la diferencia psicológica entra en juego aquí. La psicología no trata de la vida ni de los fenómenos de la vida, no trata de la gente y de su desarrollo o conducta, sino que es acerca del alma, de la vida lógica, de la dialéctica operativa dentro de los fenómenos de la vida, dentro de las conductas de la gente. ... Con la noción de conflicto ya estamos automáticamente en el mundo exterior, en la esfera social y empírica de las entidades tipo cosas y acontecimientos, estamos en el ámbito de los seres humanos y de sus conductas, de su interacción y de sus relaciones, de sus intereses, de sus miedos y deseos, y por lo tanto ya hemos cerrado detrás nuestro la puerta a la esfera del "alma", la puerta a la esfera de la psicología. La dialéctica no tiene la forma de conflictos y de su resolución. Un conflicto que ya existe, precisamente es una indicación de que se es inconsciente de la dialéctica, que se es incapaz de pensar dialécticamente y por lo tanto se la tiene que act out [actuar fuera, representar compulsivamente] ciegamente, literalizandola, concretizandola. Un pensamiento en términos de conflictos se coloca él mismo en una reflexión externa, en la posición de un observador externo. Nunca mira desde dentro. Un conflicto implica el choque exterior, la colisión de dos entidades opuestas, pero la dialéctica no comienza con opuestos, y nunca con dos. El pensamiento dialéctico siempre comienza con una única idea, noción, o fenómeno, y luego muestra sus contradicciones internas. Nos hace conscientes del hecho de que lo que desde fuera se ve como unitario y unidad auto-consistente, no es unitario, interiormente se contradice a sí mismo, es dentro de sí mismo diferente, se distingue de sí mismo a sí mismo, y en este sentido el pensamiento dialéctico es recursivo. No es ni la intención recta, ni la intención oblicua, sino que -para usar un término heideggeriano- podríamos decir que es un schritt zurück, un salto hacia atrás, a fin de poder ampliar el horizonte ante uno mismo. Un ejemplo simple de esta auto-contradicción interna podría ser el fenómeno de querer algo. La voluntad es libre. El hecho de que tengamos la voluntad de un deseo es la manifestación de la libertad humana. Pero éste es sólo un lado. El otro lado aparece en primer plano cuando nos damos cuenta de que querer es radicalmente distinto de desear. Yo puedo desear ganar la lotería, pero no puedo quererlo en el sentido estricto de un ejercicio de la voluntad, porque el resultado de la lotería esta totalmente fuera del alcance de mi voluntad. Querer, en cambio, siempre implica la voluntad de usar los medios reales necesarios para conseguir algo. Una persona podría desear volver a la escuela para obtener un título, pero esto no significa necesariamente de que tenga la voluntad para hacerlo. Desear tal cosa podría significar entretenerse simplemente con el sueño en la cabeza, pero tener la voluntad de conseguir el título, por contraste, significa estar dispuesto a abandonar por muchos años gran parte del tiempo libre y muchos fines de semana para pasárselo estudiando duro mientas que los otros son libres de usar este tiempo para divertirse y relajarse. Por lo tanto, no soy libre, tengo que sentarme y estudiar. La voluntad de volver a la escuela implica la contradicción entre mi libre elección y mi obediencia al tengo, que implica mi elección. Al querer soy a la vez libre y esclavo. La voluntad es la capacidad humana de ser dentro de uno mismo la unidad de la unidad y la diferencia; la unidad del gobierno que legisla y a la vez el sujeto sometido por las leyes prescritas por este gobierno. Para la mente cotidiana la voluntad es una cosa simple, unitaria, esto es todo lo que hay, es simplemente uno de los constitutivos últimos de la psique humana. Pero si uno abre esa voluntad y mira dentro de ella, ve como en un reloj las piezas que se mueven, su "motor interior", la complejidad de la vida lógica, autocontradictoria, que es la voluntad y en tanto que es esa voluntad. El pensamiento dialéctico, por lo tanto, tiene mucho que ver con el "hacer consciente" y meterse dentro del tópico que se tenga a mano. Es por esto que tenemos que rechazar sin concesiones el error popular de creer que el pensamiento dialéctico se caracteriza por un esquema tripartito de: tesis, antítesis y síntesis. Hegel nunca comienza con opuestos, como hablan los junguianos, pares de opuestos u opuestos bipolares, y nunca espera una "solución creativa" de su conflicto. Más bien el proceso del pensamiento profundizador descubre y revela en la dialéctica que los opuestos habían estado unidos todo el tiempo sobre una base común. No hay necesidad de una solución, sino la visión más profunda y la toma de conciencia de que la experiencia de los opuestos se debía a que se tenía una visión preliminar y superficial. De modo que el movimiento dialéctico en lugar de buscar una solución futura, consiste en unir a mayor profundidad, en hacer explícitas las presuposiciones que inadvertidamente estaban detrás y eran inherentes en los supuestos iniciales, en ir detrás y más abajo, al fundamento más profundo que había estado allí todo el tiempo sin haber sido advertido. En psicología podríamos decir que la conciencia había sido demasiado inconsciente, superficial, no diferenciada y prejuiciosa. La unión de los opuestos o la resolución de la contradicción no es precisamente el próximo paso, sino la realidad previa, una realidad desde el origen, y no algo que se tiene que crear. A lo que había estado allí desde el comienzo ahora se le permite que llegue plenamente a la conciencia, que vuelva a casa en la conciencia. El proceso dialéctico nunca comienza con dos, sino con una sola posición. Al principio no hay oposición, no hay alternativa, no hay relación dinámica, sino que al comprometerse, adherirse y sostener plenamente esta posición, la mente descubre o se ve forzada a admitir que esta posición resulta finalmente insostenible, llega a un punto en que ya no se aguanta más. Esta experiencia equivale a una negación de la posición inicial. Si antes la posición era "A", la negación de esta posición resulta en "no A". Una contradicción a la posición original. La negación si se la pone a prueba, resulta nuevamente ser insostenible y finalmente también es negada, de modo que obtenemos la negación de la negación, es decir, "no, no A". Al mantener "A" hasta el final, "A" revela sus limitaciones. Pero la negación de la negación como tal es la negación absoluta, la re-instauración de la posición original. Decir "no, no A" equivaldría a "A". Sin embargo, es ahora la misma posición pero en un nivel fundamentalmente nuevo porque ya no es la posición ingenua, inmediata, del comienzo como algo simplemente dado, sino que fue mediada y está ahora tremendamente enriquecida por la historia de todas las negaciones de las cuales aparece como su puro resultado. Ha sido diferenciada enormemente y ahora resulta que es mucho más sutil y está mucho más refinada. No se ha perdido ni descartado nada a través de las negaciones, los estadios anteriores todavía están ahí, pero ahora sólo como momentos superados y contenidos dentro de la nueva posición. En este nuevo nivel el proceso dialéctico puede entonces comenzar una vez más tomando este resultado diferenciado como un punto de partida, como si fuera una nueva posición. La dialéctica es una obra de "descomposición de fermentos", no de síntesis constructiva. En lugar de ponerse a esperar utópicamente una especie de resolución futura, es un proceso de "dar un salto hacia atrás" y de descender. El pensamiento dialéctico ... procede desde el punto de vista de la interioridad. La posición original no es como una cosa, sino que es lingüística, una proposición, una afirmación, una tesis, una idea, etc., y además es vista desde el comienzo como algo noético, intelectual, perteneciente a la mente, y el proceso continúa lingüística y racionalmente vía negación o contradicción. De lo que se ha dicho se contra-dice, y conduce a una consecuencia lógica inherente.
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