Feme es Fama, la irreprimible voz que disemina rumores e informaciones entre los seres humanos.
Aspectos básicos de la fama
Los dimes y diretes que los mortales intercambian bajo la forma de rumores, son divulgados por Feme, llamada por algunos mensajera de Zeus. Feme, cuyos ojos nunca vence el sueño, es una criatura veloz con muchas lenguas y oídos. A Feme poco le importa la naturaleza de los rumores que propaga o si suenan mal o bien, y puede que sea por esta razón que le ha sido prohibido entrar en el pacífico mundo del cielo. En cambio, no siendo ella ni un espíritu de ese mundo ni tampoco del infierno, habita bajo las nubes, perturbando la tierra con la agitación y el pánico que sin cesar desparrama.
Proveedora de cédulas de identidad
Pese a que en el cielo es considerada infame y pese a que es por su culpa que ciudades enteras se ven sumidas en el desconcierto, muchos mortales aman a Feme. Porque es gracias a ella que muchas cosas se hacen conocidas y los mortales alcanzan la celebridad. Es por ello que los dones de Feme se reciben con reverencia, siendo ella misma invocadacomo una especie de garantía o cédula de identidad por quienes se sienten elevados por ella. De otra manera no habría dicho Eneas:
"Yo soy el piadoso Eneas, que trae en sus naves los penates arrebatados al enemigo y cuyo nombre la fama ha extendido hasta los cielos." (Eneas a Afrodita disfrazada. Virgilio, La Eneida 1.378).
La Fama puede ayudar en la desgracia
Y si las piedras pudieran hablar, pronunciarían palabras similares. Pues quien ha sido elevado por Fama se ve a si mismo como afortunado y se alegra cuando su nombre es pronunciado por las lenguas de otros mortales o escrito por sus manos. El mismo Eneas, aún cuando sufría su desgracia luego de la caída de Troya, dejó que su alma se regocijara contemplando los frescos cartagineses que representaban la Guerra de Troya, pues en ellos podía ver las batallas en que él mismo había combatido, a la vez que una señal de que los ciudadanos de Cartago podían ser proclives a compartir su destino y ayudarlo, ahora que se había convertido en un infortunado exiliado. Es por ello que, dirigiéndose a su compañero Acates 1, le dice para consolarlo:
"No temas ya; esta fama nos reportará sin duda la salvación." (Eneas a Acates 1. Virgilio, La Eneida 1.463).
Salvación y perdición
Sin embargo, como a la Fama no le importa el bien o el mal, lo que es salvación para algunos, significa perdición para otros. Pues fue la Fama quien, vistiendo el atuendo de las pruebas falsas y el testimonio malintencionado, puso fin a los días de Palamedes en Troya. Porque cuando la malicia de Odiseo diseminó los rumores que llegaron a oídos de los Jefes Aqueos y sus soldados, éstoscreyendo al intrigante y sin importarles un comino la verdad de las acusaciones lo lapidaron como a un traidor, aunque era la inocente víctima de una conspiración.
La adversidad como precio de la Fama
Pese a estos infortunios, los seres humanos aman la Fama, cuyas dádivas embriagan el corazón, y se someten gustosos a ella aún cuando la ven aparecer acompañada de la Ruina y la Muerte:
"… si Dios no nos hubiera nunca derribado y aplastado bajo la tierra, habríamos desaparecido sin fama alguna; nunca habríamos sido evocados en himnos, ni habríamos sido motivo del cantar de la posteridad." (Hécuba 1, reina de Troya. Eurípides, Las Troyanas 1240).
Fama e inmortalidad
Pues muchos creen que la preciada inmortalidad depende de la Fama; y mientras son pocos los que anhelan la aniquilación, el resto abriga la esperanza de que la fama los hará célebres con posterioridad a su muerte, suponiendo que el ser recordado es lo mismo que ser inmortal. Sin embargo nunca se ha dicho de la Famaa quien el cielo le ha sido prohibidoque ella hubiera concedido la inmortalidad a nadie. Cierto es que no han faltado quienes le han acreditado cierta influencia en este asunto, ya que dicen:
"Fama de los viejos tiempos, y tú, oscura Antigüedad, cuya preocupación consiste en recordar príncipes e inmortalizar la historia de sus vidas…" (Estacio, Tebaida 4.32).
Pero si la Fama pudiera conceder la inmortalidadcomo algunos parecen creerentonces podría deducirse que el más famoso sería más inmortal, lo cual no puede concebirse sin aceptar que hubieran varios grados de inmortalidad, tal como hay varios grados de Fama. Pero estos serían en realidad grados de mortalidadmás que de inmortalidady no podrían ser inmortales por grados quienes viven en el reino absoluto del cielo. Por otra parte la Famano pudiendo habitar en el cielo y viviendo sólo un poco más arriba de la tierratrata las cosas en términos puramente relativos, es decir, por grados.
|

|
Nike: said to be behind Pheme.
6802: The Nike of Paeonios (reconstruction), 421 BC. Archaeological Museum, Olympia.
|
|
Fama y Victoria
Otros han pensado que la gloria imperecedera se alcanza por vía de la celebridad que se deriva de la Victoria:
"…los frutos de la Victoriaportadora de la glorianutrenpara unos pocos hombresa la dorada y conspicua Fama en el correr de sus vidas; y cuando la tiniebla de la muerte los envuelve, la imperecedera gloria de sus grandes obras permanece, pues tiene su destino asegurado." (Baquílides, Odas 13.58-66).
Pero también se ha señalado que la Victoria no necesariamente produce la mayor Fama. Pues la Famase argumentaque les fue concedida en la derrota a los que perecieron defendiendo las Termópilas en tiempos ya históricos, fue mayor que aquella que muchos obtuvieron al ser favorecidos por la Victoria; por ello dicen que los valientes son juzgados
"… no por el resultado de sus acciones, sino por el propósito que los anima; en el primer caso la Fortuna resuelve, en el otro es el propósito que obtiene aprobación." (Diodoro de Sicilia 11.10.4).
Inmortalidad otra vez
De cualquier maneraalgunos piensanno hay nada que los humanos deseen más que su propia preservación y la inmortalidad, puesto que muchos sufren al ver como el cuerpo es erosionado por la Vejez y luego desintegrado por la Muerte, en tanto que el alma resulta afectada de maneras inexplicables. Así es queteniendo a la inmortalidad como objetivono pocos se dedican a obtener Fama:
"… no lo dudes, Sócrates, y si quieres reflexionar ahora sobre la ambición de los hombres te parecerá su conducta poco conforme con estos principios, si no te fijas en que los hombres están poseídos del deseo de crearse un nombre, de adquirir una gloria inmortal en la posteridad …" (Sócrates citando a Diotima. Platón, Symposio 208c).
Y para alcanzar ese renombrese agregano pocos están dispuestos a correr todos los riesgos que se requieran: invertir dinero, realizar cualquier tarea y aún sacrificar sus vidas. Pero otrostambién se señala, sintiéndose ligados a sus cuerpos, se preocupan menos de la Fama y buscan la inmortalidad a través de la procreación, viendo en la descendencia su propia memoria eterna. Aún así, estos últimos tampoco están desprovistos por completo de la ambición de celebridad:
"¿Qué, sin duda, puede ser más noble adorno para los hijos que la hermosa fama de un padre exitoso, o para un padre que la de sus hijos?" (Sófocles, Antígona 704).
Impostor definido
En otras ocasiones, sin embargo, la Fama no ha sido considerada como la proveedora de la inmortalidad sino como una infame impostora, siendo brevemente definida así:
"… de todos los males, el más veloz." (Virgilio, La Eneida 4.174).
Dice tanta verdad como falsedad
La Famaasí lo afirmanderiva su fortaleza de la rapidez, incrementando su vigor a medida que avanza. Al igual que Eris (Discordia), es pequeña al comienzo, pero muy prontoaunque aún con los pies sobre la tierrasu cabeza alcanza las nubes. Algunos dicen que Gea (Tierra) creó a este monstruo grotescosu último vástagoestando enojada con los dioses, y que puso un ojo que nunca duerme bajo cada una de sus muchas plumas. Y por cada ojo, tiene la Fama una lengua, una voz y un oído. Y como nunca duerme, revolotea entre la tierra y el cielo día y noche, aterrorizando ciudades y noticiando todo tipo de verdades y falsedades.
Gran legisladora
Aunque a la alada Fama nada le importan sus propias palabras y rumores, muchos prestan cuidadosa atención a sus melodías ycomo si fueran pájaros parlanchineslas repiten sin reflexionar, regodeándose con el escándalo y los chismes. De esa manera aniquilan su propia capacidad de discernimiento, no pudiendo ya distinguir entre realidad y ficción. De igual manera, son muchos los mortales que anhelan todo aquello que la Fama ha declarado ser la última invención genial: un vestido, una danza, una melodía, un licor, una opinión, o cualquier otro dispositivo de cualquier clase, que ella siempre presenta como algo nuevo, único e increíble. Así es que, por medio de la Famaque viaja transportada de boca en bocamuchos se visten como ella lo dictamina, comen y beben tal como ella lo ordena, se divierten de acuerdo a como ella lo prescribe, piensan como ella lo resuelve, y aman u odian como ella lo decide. Es en razón de estas circunstancias que se puede decir que la Fama es uno de los más grandes legisladores, dado que no hay aspecto de la vida social que ella no gobierne, pudiendo convertir a cualquier cosa o persona en algo o alguien célebre, por ser o por no ser, por tener o por no tener, por hacer o por no hacer. Y si acaso alguno ignorara sus mensajes, se le miraría como a un bárbaro o como a alguien desprovisto de entendimiento o como a uno que fuera incapaz de entender palabras claras y simples.
Se le escucha con devoción
|

|
The genius of Fame.
4708: Annibale Carrachi 1560-1609: Der Genius des Ruhmes, um 1588/89. Gemäldegalerie Alte Meister, Dresden.
|
|
De acuerdo con su naturaleza, la Fama causano rara veztumulto y sorpresa; pues puede empezar hablando de casamientos y fiestas y terminar contando historias de asesinatos y guerras. Y a muchos no les importa de qué tema se habla siempre y cuando sea la Fama la que tiene la palabra; y si ocurriera que se quedara calladapor un corto instante, o acaso dosla aguijonearían para que hablara, ya fueran verdades o falsedades. Tal es el poder de la Fama, siempre agitando sus plumas y logrando de sus oyentes atención y devoción.
Apenas esboza sus historias
Dicen que al comienzo, los mortales desprecian a la Fama, pero como de todas maneras la aprecian, ella al final los posee a todos y gobierna sus lenguas como le apetece; así se conciben toda clase de cuentos: de ruinas y de riquezas, de paz y de guerra, o de cualquier otro tipo. Y la Fama no necesita más que esbozar cada historia, ya que otroscomo la Envidiafácilmente los redondearán.
Fama y Riqueza
La Famadicen algunossigue a menudo a la Riqueza (Pluto):
"… si un dios me concediera abundante riqueza, es mi esperanza el obtener una elevada fama en el porvenir." (Píndaro, Píticas 3.110).
Pero de la misma manera como la Fama sigue a la Riqueza, ésta últimaasí como el poder y el honorla siguen a ella. Debido a esto, no pocos tienen ansias de alcanzar la Fama; pues saben que esta diosa no ignora a nadie por principio, dado que nada le importa de la posición o profesión de su beneficiario.
No le importan los propósitos
Y como tampoco le importan los propósitos de cada uno, algunos se vuelven famosos por sus habilidades o por ser benefactores de la humanidad, mientras que otros se vuelven célebres en razón de sus extraordinarios fraudes, o gracias a los dispositivos mortales que su inteligencia produjo, o por haber superado todas las marcas anteriores en el campo de la criminalidad. Y cuando la Fama llega, nadie la rechaza; pues tanto el bueno como el malvado suponen que la merecen como recompensa por la grandeza u originalidad de sus obras, ya sea que éstas hayan sido dirigidas a servir la vida de los seres humanos o a destruirla.
Brillante como el lucero del alba
No es infrecuente que algunos razonen que lo que importa es lograr alguna gran realizaciónbuena o malade manera que la Fama les garantice recordación, a la cual confunden con la inmortalidad:
"Hay honor en aquellos cuya fama un dios hace crecer frondosamente cuando ya están muertos" (Píndaro, Nemeas 7.30).
Vista de tal forma la Fama no es un monstruo grotesco sino un ser hermoso que cuando despierta (pues hay quien cree que puede adormecerse),
"… su cuerpo resplandece maravillosamente a la vista, como el lucero del alba entre las demás estrellas." (Píndaro, Ístmicas 4.20).
Envidiando a la Fama
Por esta y otras razones, la Fama es el objeto de la codicia de muchos que desean ser poseídos por ella. Y en la medida que no consiguen adquirir nombradía, puede que opinen que la causa de la celebridad de otros no se encuentra ni en ellos mismos ni en sus méritos, sino en circunstancias casuales:
"Ya sabes la respuesta que dio Temístocles a aquel habitante de Sérife, que le echaba en cara que debiese su fama a la ciudad en que había nacido, antes que a su propio mérito: 'Ciertorepuso, que si fuera yo de Sérife no sería conocido; pero tampoco lo serías tú más, de haber nacido en Atenas." (Platón, La República 329e).
Asímediante las palabras de un hombre famosoSérife vio incrementarse, en algunos grados, su propia fama.
Lugares insignificantes se vuelven famosos
Pues lugares insignificantes pueden también adquirir notoriedad, y en función de ésta recibir legiones de visitantes que esperan ser tocados, de alguna manera, por las alas de la Fama. Así localidades desconocidas o pequeñas se remontan a los cielos, siendo recordadas a través de las épocas, en virtud de los acontecimientos que en ellas acontecieron:
"Cafereo en Eubea se hizo famoso a causa de la tormenta que sorprendió a los Aqueos y Agamenón cuando regresaban de Troya." (Pausanias, Descripción de Grecia 4.36.6).
Y cuanto mayor la catástrofe más renombrado será el lugar, porque la Fama prefiere lo enorme a lo ya grande y se preocupa más por miles de muertos que por sólo unos pocos, y más por aquellos que ya se cuentan entre sus favoritos que por un don nadie.
Poderosa deidad que da esperanza
Por todo ello la Famaque tiene el poder de convertir lo pequeño en grande y lo grande en enormeno puede ser ni ignorada ni subestimada. En consecuencia lo que ella dice se escucha con cuidado y se repite como si fuera una plegaria; pues ella parece transformar la naturaleza misma de las cosas, siendo capaz de convertir en una estrella brillante lo que antes era insignificante y opaco. Y en la medida que se la considera la enemiga del olvido, es apreciada por todos aquellos que valoran la recordación y por quienes piensan que lleva bajo sus alas la llave de la inmortalidad, que distingue los dioses de los hombres.
Tal es la naturaleza de esta deidad; y su poder entre los mortales es prácticamente ilimitado, excepto en la esfera de la intimidad y confianza verdaderas.
|