Performance dirigida por

Cali, Colombia, septiembre del 2002
fotos y textos de marlène ramírez-cancio

 

Carol Hurtado

   

En la entrada, la más joven de todas, mojada y vestida de blanco entre cubos de hielo, donde sumerge a veces los pies. En el trasfondo suena la voz grabada de una niña inglesa que enumera frases relacionadas con el agua: water bed, water supply, water tower, deep water, drinking water, water fountain, fish out of water, keep your head above water, throw out the baby with the bath water, water off the duck’s back, water under the bridge, water pistol, water Buffalo, tap water, hard water, you can lead a horse to the water but you can’t make it drink...

Adriana Cantor

    Vestida de color tierra, se baña con ropa puesta, sale a lo seco... arrastra hojas secas con cada paso, camina con mirada vacía hacia el patio interior. Llora... Va hacia un cuarto y vuelve a aparecer detrás de un acuario en el tope de unas escaleras, aplastando la cara y las manos contra el vidrio, se desliza hacia abajo, lentamente, hasta desaparecer. ¿A dónde se habrá hundido?

Ana Arcila

 

    En la tina, llena de agua y espuma de jabón, una mujer pequeña y fuerte. A veces parece una niña abandonada, tal vez violentada, que trata a como dé lugar de limpiarse. En vano. Está acostada sobre la tina, y, con una impresionante fuerza física, se levanta súbitamente hasta quedar sentada y grita “¿¡Qué!?”, vuelve y se acuesta, e inmediatamente “¿¡Qué!?” vuelve a sentarse y a acostarse y “¿¡Qué!?”, y otra vez “¿¡Qué!?”, repetidamente, como si estuviera dándose contra la pared con la cabeza, o purgando algún dolor...

Claudia Morales

    En el patio trasero, dos mujeres. La primera, rodeada de recipientes de higuera donde almacena el agua que recicla. Carga un cubo, camina sin moverse, repitiendo,“Agua marina, agua que corre y no se detiene. Agua que hiede, agua que corre y no se detiene. Gente indolente. Gente que corre y no se detiene. Pasan las horas pasan los días pasan los meses pasan los años y no se detiene”. Luego se para debajo de una palmera y su cuerpo parece convertirse en una radiografía viviente. Columna vertebral de luz entre sombras.

Janeth Mesías

 
La segunda mujer en el patio de atrás está parada, descalza, junto a un fuego. Detrás de ella, una escalera atiborrada de jarros de cristal llenas de líquido transparente. Se vierte el líquido en la mano y, una a una, deja caer gotas sobre las llamas, que crecen y se agitan con cada gota.Cuando se acaba el líquido, tira el jarro contra el piso y se quiebra en pedazos afilados junto a sus pies descalzos. Sin mirar hacia abajo, sube las escaleras para buscar otro recipiente... y vuelve a empezar.

Gabriela Pérez-Negrete

 

Gerly Viera

Wendy Betancourt

 

Yolanda Consejo and Ana Arcila

Ana Arcila

 

Yolanda Consejo

   

Siempre en el trasfondo, una voz precisa y constante, como una letanía, leyendo estadísticas sobre el agua: “Cada 8 segundos muere un niño en el mundo a causa de una infección contraída por agua. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete. Ocho....” Desde la ventana verde, una mujer usa el agua como un arma; apunta y dispara... En la cocina está lloviendo y una mujer llora inconsolable.. La de negro recorre los espacios con energía contenida pero agresiva. También utiliza el agua para herir. Bombas de agua y de palabras: al pasar por el lado de algunos espectadores, susurra, sin mirarlos a los ojos: “¿Has llorado alguna vez frente al mar?”...

Al salir del performance, sentí que algo muy profundo había ocurrido a mi alrededor y que yo había tenido la suerte de presenciarlo, y de captar —en este aparato que pretende crear una versión digitalizada del mundo— fragmentos de sus colores y de sus sombras. Pero también tenía la certeza de que el dolor mudo que se les salía a las mujeres por los ojos no podría jamás reproducirse.

marlène ramírez-cancio
cali, colombia
27 sept 2002