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Viaje
a Alemania:
de Berlin a Munich
(18-29
marzo 2005) |
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Desde
la Antigüedad hasta Carlomagno
Lo que se conoce de Alemania
en los primeros siglos de la era cristiana se lo debemos a los
testimonios de los romanos.
Julio Cesar habla de
los Germanos, a pesar de que sus conocimientos eran bastante limitados,
dado que nuca había penetrado en esos territorios. A Julio César
le llama la atención la permanente disponibilidad de estas tribus
germanas para la guerra. Su descripción pertenece al año 51 antes
de Cristo.
Tácito, el famoso historiador
romano, se extiende ampliamente a la hora de describir a los germanos,
y al igual que Julio Cesar se refiere a su incomparable belicosidad.
Un espíritu guerrero muy superior a partos, galos o cualesquiera
otras comunidades sometidas por los romanos.
Roma tuvo siempre
un delicado frente abierto en Germania, región que nunca consiguió
someter. El Rin fue frontera del Imperio durante siglos.
La historia
de Alemania como una entidad más o menos definida podría iniciarse
con Carlomagno, cuando en el año 800 se establece el Sacro
Imperio Romano Germánico. Carlomagno será así el referente como
primer Emperador. Un referente, no sólo como autoridad política,
sino como modelo de sociedad, dado el interés del monarca de gobernar
con justicia en todos sus territorios.
Las reglamentaciones
de Carlomagno fueron durante siglos un sólido referente, hasta
las guerras napoleónicas. Pero la unión de los territorios bajo
Carlomagno duró poco tiempo. En el Tratado de Verdún del año
843, se fragmenta el Imperio en tres partes, llamadas a constituir
con el paso de los años, Francia, Italia y Alemania. |
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| ¡Atención! Ahora abandona
Berlin occidental |
| Moneda
romana de la época de Calígula, con la imagen de su padre Germánico |
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De
Carlomagno a Lutero
Durante los siglos IX
al XV, por un periodo de 600 años, los territorios germánicos
fueron gobernados por una pléyade de príncipes, duques y otros
dirigentes, en un mosaico de pequeños reinos, que se reunían para
elegir Emperador.
El Emperador de Alemania
tenía la limitación de las múltiples solicitaciones, siempre cambiantes,
de los pequeños reinos, principados, ducados, etc., que lo elegían.
Gozaba de bastante poder, pero no del necesario poder para poder
competir con los reinos emergentes como potencias europeas.
Y en
ese conglomerado de reinos se tenía una clara conciencia de esa
debilidad. Sin embargo, muchos de esos reinos alcanzan una notable
prosperidad.En 1386 se funda la Universidad
de Heidelberg.
A comienzos del 500,
se produce el movimiento de contestación al Papa por parte de Martín
Lutero. Un acontecimiento que habría de marcar los derroteros de
Europa en la era moderna. La Disputa de Lutero en Wittenberg, en
1517, supone una feroz crítica al papado, por el establecimiento
de las indulgencias. Veinte años más tarde, en Smalcald, la Cumbre
Teológica cuestiona frontalmente el poder y la primacía del Papa.
La herejía protestante comienza a echar raíces en Europa.
Cuatro
años antes de esta Cumbre Teológica, Enrique VIII de Inglaterra
se había divorciado de Catalina de Aragón, tía de Carlos I de
España y V de Alemania. En 1534, el Parlamento de Inglaterra reconoce
al monarca como cabeza de la Iglesia de Inglaterra.
Comienzan
las guerras de religión que desangrarán a Europa durante años.
En ese contexto sólo existe un reino germánico de relevancia
en el escenario europeo, y es Austria, que permanece católica,
y alejada de las confrontaciones entre los príncipes
alemanes.
Austria, con Francia,
España e Inglaterra serán las principales potencias de los siglos
XVI y XVII. Comienzan a emerger otras potencias como Rusia en el
norte, que suponen una seria amenaza para los reinos germánicos. |
| Capilla
palatina, Aquisgrán |
| Martin
Lutero (1483-1546) |
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Prusia
como aglutinación de los Reinos Germánicos
Es a comienzos del siglo
XVIII cuando la situación para los reinos germánicos comienza
a cambiar.
Bajo el reinado de Federico
Guillermo I (1713-1740) Prusia emerge como el más organizado y
estructurado de los reinos alemanes. Su hijo Federico II, el Grande,
(1740-1786) conseguirá afianzar y consolidar esa posición de manera
definitiva.
Es un monarca interesado
por la cultura, por el conocimiento, y la modernización de su reino.
Un déspota ilustrado, visitado y rodeado por las más importantes
mentes de Europa. Amplia sus territorios anexionándose la Silesia
austriaca, y usurpando lo que sería Prusia Oriental a Polonia;
con ello aumentó su territorio hasta casi unir Pomerania (a orillas
del Báltico) con Prusia Oriental. Sus vecinos más poderosos eran
así Rusia y Austria.
El poder de Prusia consolida
a su capital Berlín como centro político de los reinos germánicos.
Tras las guerras napoleónicas, a comienzos del siglo XIX, estos
reinos consideran que la única manera de hacerse fuertes es gravitar
en torno a Prusia.
Con el paso de los años,
la Asamblea Nacional Alemana reunida en Frankfurt en 1849, ofrece
la corona de Emperador a Federico Guillermo IV, Rey de Prusia.
Sin embargo no será hasta 22 años más tarde en que la coronación
como Kaiser del Rey de Prusia tenga lugar.
Fue Otto von Bismark
el artífice, tras cuidadosos y calculados pasos, del total consenso
para que dicha proclamación tuviera lugar.
La guerra de 1866
de Prusia contra Austria, no tiene otro objeto que expulsar a este
reino de un posible imperio alemán, a fin de dejar a Prusia como
indiscutible candidata. La victoria en dicha guerra, así como
la victoria de Prusia contra Francia en la guerra de 1870, llevan
a la Proclamación Imperial del Rey de Prusia como Emperador de
Alemania, el 18 de enero de 1871, con el nombre de Emperador Guillermo
I, el primer Kaiser de Alemania.
A partir de este momento,
podemos referirnos a Alemania como estado unificado, en el sentido
en que hoy lo conocemos. Como gran estado moderno, Alemania llega
tarde al reparto colonial del planeta.
El Kaiser Guillermo I
se encargará de extender el poder de Alemania, por medio de una
industria competitiva con relación a la gran potencia europea y
mundial del momento, es decir Inglaterra.
Berlín se afianza como
una de las ciudades más importantes de Europa. Y la industria alemana,
en su búsqueda de nuevos mercados tropieza con la hostilidad de
Inglaterra y Francia. Hostilidad que con el tiempo desembocará
en la Primera Guerra Mundial.
El tenso ambiente entre
Inglaterra y Francia y el nuevo estado alemán crece año a año,
a pesar de las Conferencias Internaciones de Paz, de 1899 y de
1907 de La Haya, que buscan crear foros de arbitraje donde dirimir
los litigios.
Surge la Corte de Arbitraje
de La Haya.
Pero entretanto, en Alemania,
se difunde la doctrina de una serie de pensadores políticos como
Friedrich von Bernhardi, y otros que sostienen que la guerra
forma parte consustancial de la vitalidad de las naciones.
El espíritu
bélico de Prusia resurge. Pero está vez son Francia e Inglaterra
las que aparecen como enemigas, como principales obstáculos al
vertiginoso desarrollo industrial de Alemania, que necesita desesperadamente
nuevos mercados donde vender sus productos, de más calidad y
a mejor precio que los de esos dos países.
El germen de la guerra
ya existe a comienzos de la segunda década. Para entonces
Alemania ha buscado nuevos aliados, Italia en el Sur, y
Japón para debilitar a Rusia, en el Pacífico. Rusia acababa
de ser derrotada por Japón en 1905. Y la caída de la monarquía
no tardaría en llegar, pero la Primera Guerra Mundial llegó
antes, en 1914, y al final de la misma en 1919 también cayó
la monarquía en Alemania y en Austria.
Antes de la consolidación
de Alemania, Prusia y Baviera se destacan como reinos bien
organizados. En Prusia trabajará Karl Friedrich Schinkel,
protegido e introducido en la corte por la Reina.
En Baviera, después
de las guerras napoleónicas, Luis I, un monarca de refinados
y exquisitos gustos, se hizo rodear de una serie de brillantes
arquitectos como Leo von Klenze y Friedrich von Gärtner.
Su admiración por la Grecia clásica le hizo coleccionar bellas
estampas (una de las mejores colecciones en ese género
del mundo) así como comprar el frontón del Templo de Aphaia,
Aegina, que podemos verlo en la Gliptoteca de Munich. |
Friedrich
Gilly.
Monumento a Federico el Grande,
1797 |
Karl Friedrich
Schinkel.
Monumento en Kreuzberg,
1818-21 |
Leo von
Flenze.
Walhalla, Regensburg,
1816-42 |
Friedrich
von Gärtner.
Pompejanum, Aschaffenburg,
1840-48 |
| Otto von
Bismarck (1815-1898) |
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| Soldados
alemanes en la I Guerra mundial |
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El
periodo de Entreguerras
Tras la derrota en la
Primera Guerra Mundial, el pesimismo se adueño de Alemania. El
Kaiser Guillermo II fue destronado y se proclamó la República de
Weimar.
Los años veinte fueron
durísimos para la economía alemana hasta llegar a la segunda mitad
de esos años. Fueron años de paro, mega-inflación y crisis generalizada.
Como muestra de la mega-inflación,
el billete de metro pasó de costar 50 marcos a 150.000.000.000,-
Marcos en un año.
Surgió en Alemania la
conciencia de un cambio necesario en todos los órdenes. Son los
años en que emergen las conocidas como vanguardias en arquitectura:
Mies van der Rohe, Walter Gropius, los Taut, Ludwig Hilberseimer,
etc.
Se reclama la necesidad
de una Nueva Arquitectura. Walter Gropius funda en 1919 Bauhaus
en Weimar, que luego traslada a Dessau, cerca de Berlín.
Pero esa
atmósfera de depresión condujo a durísimos enfrentamientos entre
los comunistas y los nacionalsocialistas capitaneados por un
líder visionario y carismático: Adolfo Hitler.
La crisis mundial
de 1929, no hizo más que empeorar la situación de manera muy
grave. El partido nazi, fundado por Hitler, consiguió una amplia
representación en el Parlamento tras las elecciones de 1932, y
Hitler es nombrado Canciller de Alemania en 1933.
Ese mismo año
abolirá la República de Weimar, y reclamará para sí poderes absolutos.
Comienza así en 1933 el Tercer Reich, que sucumbirá tras el suicidio
de Hitler en Berlín el 29 de Abril de 1945, con una Alemania
devastada física y moralmente. |
Walter
Gropius. Bauhaus, Desau, 1925
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Ernst Sagabiel.
Aeropuerto de Tempelhof,
1939 |
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La
segunda Postguerra
Tras la victoria, los
aliados se reparten Alemania y su capital en cuatro sectores.
El sector soviético pasará a ser la República Democrática Alemana
(DDR), con Berlín como capital, o más exactamente con el sector
soviético de la ciudad de Berlín como capital.
Las fricciones
entre esos sectores, la fuga de ciudadanos del Este al Oeste,
el espionaje, el contrabando, etc. llevó a las autoridades de Berlín
Oriental a rodear los tres sectores de los aliados (Reino Unido,
Francia y Estados Unidos) por un muro.
Así surgió el conocido
como Muro de la Vergüenza, en Agosto de 1961. Berlín quedo partida
en dos por su mismo corazón urbano.
El Berlín Occidental,
aislado en medio de la DDR, se congeló, su actividad se ralentizó,
mientras Alemania Occidental iniciaba el colosal desarrollismo
de los años 60 que la llevaría a ser la tercera potencia económica
del mundo, tras los Estados Unidos y Japón.
Para los años 70, se
inició en Berlín el IBA como foro de debate de una recuperación
de la ciudad. El IBA-Viejo para la recuperación de áreas degradadas
(Kreuzberg, concretamente), y el IBA-Nuevo, que reclamaba la
conocida como “Reconstrucción crítica” de Joseph Paul Kleihues.
Berlín
fue la ciudad de más vivo debate arquitectónico y urbanístico
por más de una década, desde finales de los años 70 hasta finales
de los 80.
Inesperadamente en 1989
cayó el Muro de la Vergüenza, y las dos partes de Berlín volvieron
a juntarse. Alemania se reunifica, Berlín es de nuevo elegida
como capital del estado, y emerge el sentimiento de que Berlín
volverá a ser la gran metrópolis que llegó a ser antes de la Segunda
Guerra Mundial.
Para ello se inicia,
en 1989, un plan de reconstrucción sin precedentes en
la historia urbana y arquitectónica de Europa.
Berlín ha
desarrollado una frenética actividad de reconstrucción hasta
que en el 2002 la economía alemana se enfría. El horizonte
de una ciudad de ocho millones de habitantes, para el 2010, parece
disiparse.
Sin embargo, existe el
convencimiento de que la ampliación de la Unión Europea hacia el
Este, recolocará a Berlín en la posición central y estratégica
que siempre ha tenido entre el Este y el Oeste.
Hoy podemos observar
la ingente obra realizada en esta ciudad desde los años 70, y
muy particularmente en los últimos quince años. Berlín, es por
ello un auténtico escaparate donde se exhiben de modo directo todos
los episodios de la arquitectura del siglo XX.
Todas las figuras
relevantes de la arquitectura de ese siglo han dejado su huella
en Berlín. La ciudad, con excepcionales dotaciones culturales,
comienza a mostrar ya el esplendor que un día hizo de esta
ciudad un centro industrial, comercial y cultural de primera magnitud. |
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| Centro
histótico de Berlin |
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| La Pariser
Platz de Berlin, hoy |
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Arriba |
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