Barroco



El pasado sábado fui al Centro Cultural de la Villa a ver BARROCO, una obra de teatro dirigida por el esloveno Tomaz Pandur e interpretada por Blanca Portillo, Asier Etxeandía y Chema León.

La obra, escrita por el propio Pandur y Darko Lukic, se basa en los textos "Las Amistades Peligrosas" y "Cuarteto" (este último es de Heiner Müller) y cuenta con Nacho Duato como creador de la "coreografía" y Numen en el caso de la escenografía.

Hace ya un montón de años vi en Madrid "Las Amistades Peligrosas" por la Royal Shakespeare Company y también disfruté con las películas de Frears y Forman y, además, Blanca Portillo es una de las actrices que más me gustan (desde que la vi interpretando la comedia de Jardiel "Madre, El Drama Padre". Así que casi todo hacía pensar que iba a disfrutar de Barroco (casi todo, porque el director es una especie de Bieito, que ya había dirigido en Madrid "Inferno", del que sólo escuché críticas negativas).

Llegué al teatro a las 20:10 (la obra empezaba a las 20:30), pero no nos dejaron entrar en la sala hasta las 20:25. Mientras la gente se iba acomodando en sus butacas (ya pasaba de y media, claro), Blanca y Asier estaban ya en escena, haciendo una especie de representación entre música y humo. No sé sinceramente el motivo de "empezar" la obra con la gente entrando en la sala... Bueno, sí que lo sé: porque el director cree que eso es moderno. Y lo digo porque la obra es pretenciosa y el texto una birria y da la sensación de que a Pandur sólo le importa que parezca moderno (en su concepto de moderno, claro) y rompedor, cuando lo que es en realidad es una bazofia.


Perlas como "la Historia no tiene patria, así que la Historia es apátrida" o el diálogo de besugos entre la marquesa y Valmont ("¿qué ha dicho?/¿yo?, nada, ¿ha dicho algo?/nada, no, nada, ¿qué?/no, nada, nada" -perdonad si no lo reproduzco exactamente-) son botones de muestra de un texto que no se sostiene en pie, con dos personajes inválidos (Blanca Portillo es la única que brilla algo, pero la imagen blandita de Asier agarrándose los genitales para mostrar cómo es Valmont es de risa –por no llorar–) y un tercero, Barroco-El Navegante, con una maqueta de un barco amarrada a uno de sus brazos que parece el taquillero de Creep Show desubicado en el tiempo.

La música lo satura todo y, puestos a salvar algo, la coreografía de Duato está bien y, sobre todo, la escenografía, que es lo mejor con diferencia (un juego de espacios con el movimiento de muros que funciona estupendamente y que me recordó al mismo juego que intentó Narros en "El Caballero de Olmedo" hace ya muchos años por medio de verjas –y que, en aquella ocasión, para mí, fue fallido–).

En fin, que sufrí hora y tres cuartos de tedio, salpicado con las tetas de Blanca Portillo, que no sé por qué las tenía que mostrar al principio de la obra y, sobre todo, en una escena final en la que se dirige al público después de que la vistan unos "galanes de revista". A lo mejor es que el día anterior Pandur había visto aquella película de Blake Edwards (S.O.B.) en la que su mujer, Julie Andrews, hacía precisamente eso :-)

Eso sí, un amplio sector del público gritó al finalizar la obra "¡¡bravo, bravo!!". Y es que ya se sabe: "modernez" obliga.

Imagino que habrá una legión de discrepantes. Yo sólo digo que me hubiese gustado disfrutar de la obra (para una a la que voy pagando), pero no fue posible :-(

P.D.1: Pinchando AQUÍ se accede a la información de la obra en la web del Centro Cultural de la Villa.
P.D.2: Mañana dejaré un disco, que hace mucho que no dejo música en el blog.

Posted: Lun - Septiembre 17, 2007 at 10:13 PM          


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